El resurgimiento del vinilo encuentra en los jóvenes de la generación Z a sus principales impulsores, quienes compran discos no solo por la música, sino también por su valor estético, simbólico y decorativo. Esta tendencia redefine cómo se concibe el consumo musical en Estados Unidos.
A pesar de que muchos de estos jóvenes no poseen tocadiscos, el 60% ha comprado vinilos recientemente, motivados por colecciones limitadas y portadas exclusivas. El mercado de vinilos muestra un crecimiento anual del 18% en los últimos cinco años, consolidando el disco como un objeto cultural que trasciende su función original de reproducción sonora.
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El valor estético y la identidad visual son clave en la decisión de compra. Según encuestas de Futuresource Consulting y Vinyl Alliance, el 56% de los jóvenes considera al vinilo un objeto decorativo, mientras que el 37% lo usa específicamente para ambientar sus espacios. Expertos lo describen como “consumo simbólico”, donde el disco refleja gustos, admiración por artistas y estilo personal.
Taylor Swift se posiciona como figura central en este resurgimiento, liderando ventas gracias a ediciones especiales y portadas coleccionables. Discos como The Tortured Poets Department y Midnights han alcanzado cientos de miles de unidades vendidas solo en vinilo, demostrando la fuerza del mercado juvenil y su interés por productos exclusivos.
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El consumo de vinilos por parte de la generación Z también incorpora criterios de sostenibilidad y responsabilidad. Prefieren vinilos de segunda mano, buscan precios accesibles y priorizan experiencias culturales, como conciertos o ferias de discos, por encima de grandes bienes. Esta combinación de nostalgia, arte y conciencia ambiental consolida al vinilo como un fenómeno social y comercial en expansión.
Fuente: Infobae.


