En un mundo donde las aplicaciones de citas dominan el panorama de las relaciones, un rasgo tradicional se ha convertido en un factor determinante para encontrar pareja: saber cocinar. Según una encuesta reciente, el 81,9% de los solteros argentinos considera que la cocina es una «green flag» en el amor, mientras que el 61,1% cree que mostrar habilidades culinarias aumenta las probabilidades de conectar con alguien en una app.
El vínculo entre la gastronomía y las relaciones amorosas no es nuevo. Desde tiempos inmemoriales, compartir la mesa ha sido un símbolo de unión y afecto. Así lo demuestra la historia de Daniela y Ezequiel, quienes se conocieron en un cumpleaños y, en su primera cita, él la sorprendió con un plato de langostinos que terminó por conquistar su paladar y su corazón. Hoy, llevan más de una década juntos, prueba de que la comida puede ser un poderoso nexo emocional.
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La psicóloga Beatriz Goldberg explica que la relación entre la comida y el afecto se remonta a la infancia, cuando la alimentación se vincula con el amor y la protección. “Si un hombre cocina, se percibe como una muestra de inversión emocional y cuidado hacia el otro”, señala. A su vez, cocinar juntos fortalece la idea de construir proyectos en pareja, lo que puede ser más significativo que una simple salida a un restaurante.
Mercedes Jones, socióloga y directora de proyectos en la UdeSA, destaca que el acto de comer es un fenómeno social cargado de normas y rituales. “No existen sociedades donde se coma en cualquier lugar, de cualquier forma y con cualquiera. La comida define reglas de convivencia y cortesía que también se trasladan a las citas amorosas”, afirma.
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Desde las recetas ancestrales hasta las tendencias actuales como el slow food, la gastronomía se ha consolidado como una herramienta de conexión y seducción. La sobremesa, tan característica de la cultura argentina, es un espacio de diálogo que refuerza vínculos y permite conocer en profundidad a la otra persona.
Quique Yafuso, socio de Mixtape, Shimada y Haiku, sostiene que cocinar es un gesto de amor heredado de generación en generación. “Es una expresión de cuidado, una manera de demostrar interés y creatividad”, asegura.
El cocinero Pedro Lambertini, por su parte, recuerda cómo un menú bien pensado puede ser clave en una cita. “Cocinar para alguien es una forma de seducir. Lo ideal es tener algo preparado y dejar que la otra persona participe en la elaboración del plato para compartir la experiencia”, recomienda.
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Lejos de ser una tendencia exclusiva de los jóvenes, la cocina también juega un papel importante en las generaciones mayores. Los baby boomers y los millennials comparten su amor por las recetas tradicionales, pero también por la experimentación culinaria. Un estudio reciente reveló que el 88% de los baby boomers y el 84% de la Generación Z consideran que las recetas familiares tienen un valor sentimental, mientras que el 76% y el 82%, respectivamente, disfrutan innovando en la cocina para sorprender a sus seres queridos.
Los expertos coinciden en que, más allá de la habilidad culinaria, lo importante es la intención. Paula Kirton, Brand Manager de Knorr, enfatiza que cocinar en una cita no se trata solo del resultado final, sino de compartir el proceso y fortalecer la complicidad.
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Rodrigo Foussats, especialista en comportamiento del consumidor, señala que en una era donde las relaciones digitales se han vuelto impersonales, los encuentros que involucran experiencias significativas, como cocinar juntos, cobran mayor relevancia.
Desde un plato de langostinos hasta una sobremesa cargada de historias, la comida sigue siendo un puente que une corazones, demostrando que, en el amor, la mejor receta es compartir.
Fuente: TN
Foto: Cocina Vital


