Desde chica, Ailén Fernández eligió un camino distinto: mientras sus amigas jugaban con muñecas, ella pedía ir al autódromo y soñaba con tener una moto propia. Ese interés la llevó a estudiar Mecánica y especializarse en diagnóstico electrónico, convirtiéndose en la única mujer de su clase en recibirse. Su talento y perseverancia la impulsaron a competir desde 2021 en campeonatos nacionales e internacionales, incluidos eventos vinculados al MotoGP.
El reconocimiento llegó gracias a su trabajo en redes sociales, donde compartía su día a día en talleres y entrenamientos. Esa exposición le abrió puertas en escuelas de pilotos y equipos profesionales, permitiéndole ingresar a un mundo que describe como “elitista e inaccesible”. Sin embargo, también la expuso a críticas machistas, calumnias y episodios de acoso que marcaron su carrera.
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La presión aumentó cuando comenzó a lograr resultados en pista, con podios en el SBK Bonaerense y participaciones destacadas en el Campeonato Nacional Uruguayo. Según cuenta, algunos sectores reaccionaron con hostilidad e incluso recibió amenazas que la obligaron a alejarse temporalmente de la competición por temor a sufrir accidentes provocados.
A pesar de ese parate, Fernández asegura que no renunciará a su pasión. El apoyo de su familia y los mensajes de cientos de jóvenes que la consideran una referente la motivan a seguir. “Es más difícil porque es un mundo de hombres, pero hay que hacerse paso”, sostiene.
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Con 28 años, se prepara para regresar a las pistas y continuar trabajando en talleres, convencida de que su historia puede ayudar a otras chicas que buscan un lugar en el motociclismo y en profesiones tradicionalmente masculinas. “Lo que te apasiona es un motorcito que no se apaga”, resume.
Fuente: TN.


