La NASA dio un nuevo paso hacia su objetivo de establecer una presencia permanente en la Luna. La agencia espacial estadounidense presentó la primera fase de su plan para desarrollar una futura base lunar y adjudicó contratos a empresas privadas para enviar equipamiento clave a la superficie del satélite.
El proyecto forma parte del programa Artemis, con el que Estados Unidos busca regresar a la Luna y avanzar hacia una ocupación sostenida. En esta primera etapa, la NASA seleccionó a compañías como Blue Origin, Astrolab, Lunar Outpost y Firefly Aerospace para desarrollar módulos de aterrizaje, vehículos lunares y drones destinados a operar cerca del polo sur lunar.
Blue Origin, la empresa aeroespacial fundada por Jeff Bezos, será la encargada de transportar vehículos todoterreno lunares mediante módulos de aterrizaje no tripulados. Esos róveres serán desarrollados por Astrolab y Lunar Outpost, con el objetivo de permitir desplazamientos autónomos o tripulados sobre la superficie lunar.
Por su parte, Firefly Aerospace fue seleccionada para participar en la misión MoonFall, que llevará drones al polo sur de la Luna. Según informó la empresa, su nave Elytra transportará cuatro drones en una misión prevista no antes de 2028, con despliegue sobre la región polar lunar.
La NASA busca que este equipamiento llegue antes del próximo alunizaje tripulado del programa Artemis, previsto no antes de 2028. La idea es que los astronautas encuentren en la superficie lunar parte de la infraestructura necesaria para iniciar operaciones científicas, tecnológicas y logísticas de mayor alcance.
El plan fue diseñado en distintas etapas. La primera apunta al envío de vehículos, módulos de carga y drones. La segunda, prevista desde 2029, avanzaría sobre infraestructura más permanente, incluida una red eléctrica y sistemas de apoyo para estadías más extensas. Ya en la década de 2030, la NASA espera contar con hábitats capaces de sostener presencia humana durante períodos prolongados.

El polo sur lunar fue elegido por sus condiciones estratégicas. Esa zona ofrece períodos de luz solar más constantes que otras regiones, lo que permitiría una generación de energía más estable. Además, es una región clave para futuras investigaciones y para el desarrollo de tecnologías que podrían ser utilizadas en una eventual misión a Marte.
La futura base lunar también enfrentará enormes desafíos. La superficie de la Luna registra temperaturas extremas, carece de atmósfera protectora y está expuesta a radiación, partículas solares e impactos de micrometeoritos. Por eso, el diseño de infraestructura, movilidad, energía y soporte vital será determinante para sostener misiones de larga duración.
Con esta nueva fase, la NASA busca transformar el regreso a la Luna en algo más que una misión puntual. El objetivo es construir una presencia sostenida, impulsar una economía lunar, ampliar la investigación científica y preparar el camino para futuras expediciones humanas hacia Marte.
Con información de DW.


