La artista robot Ai-Da presentó una obra sin precedentes en la sede de la ONU en Ginebra: un retrato del monarca británico creado íntegramente con inteligencia artificial. La pieza reaviva el debate sobre el rol de la IA en el arte y sus implicancias éticas y culturales.
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Un retrato del rey Carlos III captó todas las miradas en la reciente Cumbre Mundial de la Inteligencia Artificial organizada por Naciones Unidas en Ginebra. Pero no fue solo la figura del monarca lo que atrajo la atención, sino su autora: Ai-Da, la primera artista robot ultrarrealista del mundo, quien presentó su obra Algorithm King como una declaración sobre el lugar que la inteligencia artificial empieza a ocupar en el ámbito artístico global.
Desarrollada por el galerista británico Aidan Meller, Ai-Da combina cámaras de alta definición, un sofisticado sistema de algoritmos y un brazo robótico de precisión para crear piezas que fusionan técnica, estética e inteligencia artificial. Su capacidad para dibujar, pintar, esculpir e incluso conversar la ha convertido en una figura clave en el creciente cruce entre arte y tecnología.
El retrato de Carlos III, acompañado en la exposición por una obra previa dedicada a la reina Isabel II, fue interpretado por los organizadores como un símbolo de diálogo entre lo tradicional y lo emergente. Para Meller, el monarca fue elegido por su liderazgo reflexivo y su compromiso con las artes y la sostenibilidad, valores que —según él— también atraviesan la obra de Ai-Da.
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Durante el evento, la robot se dirigió a la audiencia para afirmar: “Este retrato no es solo una obra creativa, es una reflexión sobre cómo la inteligencia artificial está transformando el paisaje cultural”. La intervención de Ai-Da, basada en un avanzado modelo de lenguaje, busca precisamente estimular la discusión sobre los límites de la creatividad, la autoría y la identidad en el arte contemporáneo.
El interés por el trabajo de Ai-Da no se limita al ámbito expositivo. A principios de 2024, una de sus pinturas fue subastada en Sotheby’s por un millón de dólares, evidenciando el valor económico que el mercado ya empieza a otorgar a este tipo de creaciones. No obstante, su irrupción plantea interrogantes profundos sobre el futuro del arte: ¿Puede una máquina ser considerada una artista? ¿Dónde se traza la línea entre herramienta y autor? ¿Cómo afecta esto a los artistas humanos?
Para muchos, Ai-Da representa una provocación artística que obliga a revisar conceptos largamente establecidos. Para otros, es el inicio de una nueva era donde humanos y máquinas colaboran en la construcción de significados culturales. En cualquier caso, la exhibición de Algorithm King en un foro de la ONU deja en claro que el arte del siglo XXI ya no puede entenderse sin considerar el impacto de la inteligencia artificial.
Fuente y foto: Infobae


