El Jefe de la Policía Comunitaria, Segundo Causcaman, informó que se pone en marcha en la Provincia un dispositivo de atención y contención para la Policía del Chubut a fin de atender a su Salud Mental y prevenir el suicidio.
Causcaman remarcó que se trata de “un protocolo de actuación para que nuestros compañeros accedan a la Salud Mental en forma ágil pero también cuando tienen una crisis, acudan a un grupo, compuesto de 50 personas para que escuchen a quien tiene la crisis”.
El Comisario expuso que “en los últimos 10 años tenemos 26 pérdidas de personas que se quitaron la vida y en una franja etaria que marca una edad de menos de 25 años”, lo cual pone de relieve que “son los jóvenes que recién empiezan con presiones sociales o familiares, cuando empiezan a vivir esta vida que no es fácil”.
Frente a esto, Causcaman subrayó que “tratamos de ser guías, de ser acompañantes del proceso para que se armen con herramientas de vida”.
Fue en este contexto que expuso que los efectivos policiales sufren un gran estrés ya que “la fuerza trabaja con la parte más dramática de la sociedad, con personas que han perdido la vida, accidentada, siniestrados o quemados; son cosas que el policía ve y van quedando”.
Remarcó que “eso se manifiesta y el cuerpo pasa factura, entonces buscamos exteriorizar esto, tenemos que hacer una dinámica de grupo para abordar los temas porque eso va quedando y va sumando a la carga que el policía tiene”.
Para ello “este dispositivo de ayuda consiste en ir a cada dependencia, visitar a los empleados y hablar sobre lo que a ellos les pasa. Es bueno que lo saquen y lo larguen, mucha gente se siente afectada y ellos nunca han tenido una vía para poder sacar esas cosas”, reconoció.
“Muchas veces hay cuestiones que se dejan de lado (…) hay cosas que dejamos de lado y nos centramos en la Policía, descuidando hasta nuestras familias. Eso es un factor de riesgo, el suicidio no es espontaneo, es un proceso que se da y agranda, y si no se trata termina en un hecho trágico”, continuó.

“Toda la institución se ve afectada por la demanda social -y- los establecimientos carcelarios trabajan con personas con problemas con la Ley penal y que reinciden, que tienen otras normas de convivencia. Es difícil ir y que te traten mal, te insulten, te graben; eso te afecta”, continuó.
Remarcó en esta línea que “debemos ser transparentes pero tenemos buscar sacar esas emociones que nos van cargando”, y para ello subrayó que “debemos generar espacios de reflexión y atender al protocolo de atención”.
“Se debe trabajar sobre los factores de riesgo”, remarcó y fue en esta línea que reconoció que en el proceso de formación de deben brindar herramientas para abordar estos factores, “se debe incluir administración financiera, relaciones humanas, familiares y duelos, la soledad; porque son factores de riesgo que inciden para que se cargue la mochila y se tomen decisiones drásticas”.
Ya sobre el final puso énfasis en las relaciones entre pares, pregonando la conformación de “una red de contención -para poder- hablar con el compañero de forma confidente y que no se te rían”, manifestó.
Causcaman cerró señalando que el lenguaje también es una cuestión a modificar, “la fuerza debe cambiar el lenguaje, hay que evitar ser groseros con el compañero y decir las palabras que hacen sentir mal o que denigran al otro”.
“Hay vocablos instalados de hace tiempo”, expresó pero se mostró confiado en que “nuestro nivel poco a poco se va a ir elevando y nos vamos a poner a tono, vamos a entender que en esta sociedad que evolucionó tanto en los último 25 años nosotros debemos ir a la par”, finalizó.



