La inflación en Estados Unidos registró un fuerte salto en marzo, con un alza mensual del 0,9% que elevó la variación interanual al 3,3%, en un escenario que genera preocupación para la administración de Donald Trump.
El dato, difundido por la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos, triplicó el registro de febrero, cuando la suba había sido del 0,2% mensual y 2,4% interanual.
El principal factor detrás de esta aceleración fue el fuerte incremento en los precios de la energía, en especial de los combustibles, impulsado por la suba internacional del petróleo en el marco de tensiones en Medio Oriente.
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En marzo, el precio del combustible aumentó 21,2%, marcando la mayor suba en casi seis décadas y reflejando el impacto directo en el bolsillo de los consumidores estadounidenses.
El encarecimiento de la energía explicó más del 75% del incremento mensual del índice, mientras que la inflación núcleo —sin alimentos ni energía— se mantuvo mucho más moderada.
Este contexto podría tener consecuencias políticas, ya que el aumento del costo de vida, especialmente en un gasto esencial como el combustible, podría influir en el humor social de cara a las próximas elecciones de medio término.
Fuente: Baenoegocios.


