La historia de la doctora Li-Meng Yan, la viróloga china que en 2020 huyó de Hong Kong tras denunciar que el SARS-CoV-2 habría sido creado en un laboratorio, continúa generando impacto cinco años después. Según una investigación publicada por The New York Times, su vida personal y profesional se fracturó por completo desde que promovió esta teoría, rechazada por la comunidad científica y las agencias internacionales.
Antes de la pandemia, Yan y su esposo, el virólogo Ranawaka Perera, compartían una carrera prometedora en la Universidad de Hong Kong. Sin embargo, su vínculo comenzó a deteriorarse cuando Yan afirmó haber recibido información sobre un supuesto encubrimiento en China y decidió, por miedo, abandonar el país sin avisar. Viajó a Estados Unidos con apoyo de organizaciones cercanas al exestratega de Donald Trump, Steve Bannon, y se refugió en casas seguras.
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Su denuncia tomó fuerza gracias a figuras mediáticas conservadoras y a apariciones en la televisión estadounidense. La científica incluso publicó un informe sin revisión de pares que fue rápidamente desacreditado. Johns Hopkins y otros centros de investigación demostraron que sus afirmaciones carecían de evidencia, y la OMS reiteró que no existe prueba de una liberación deliberada del virus.
Mientras tanto, Perera y la familia de Yan comenzaron una búsqueda desesperada. El virólogo viajó a Estados Unidos, consultó al FBI e incluso contactó a detectives privados, pero nunca logró hablar con ella. Según el diario estadounidense, Yan asegura que se mantiene oculta por temor a represalias y cree que sus familiares podrían estar siendo utilizados para obligarla a regresar a China.
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Hoy, lejos del ámbito académico, Yan vive escondida y participa ocasionalmente en transmisiones online con aliados políticos. Sin respaldo científico ni institucional, su caso se transformó en un símbolo del costo personal que generan las disputas globales sobre el origen del COVID-19. Perera, sin respuestas, solo espera confirmar que su esposa sigue con vida para cerrar una historia marcada por el miedo, la desinformación y la ruptura de un matrimonio dedicado a la ciencia.
Fuente: Infobae.


