El gobierno de Bielorrusia exhibió hoy en un video al activista opositor Roman Protasevich, al que apresó ayer tras forzar el desvío de un avión comercial, mientras la Unión Europea (UE) y el Reino Unido resolvieron cerrar su espacio aéreo a la circulación de aviones bielorrusos, en medio de un creciente enojo de Occidente por el episodio.
“Las personas están comportándose conmigo de manera totalmente adecuada y con total respeto de la ley”, afirmó Protasevich en la grabación, en la que se lo ve sentado frente a una mesa y se dirige a la cámara.
“Continúo colaborando con los investigadores y empecé a confesar sobre la organización de manifestaciones masivas”, agregó en el video, exhibido por la televisora estatal bielorrusa, según la agencia de noticias AFP.
En cambio, el portal ruso Meduza afirmó que el rostro de Protasevich “parece mostrar señales de golpes”, según la agencia ANSA.
El activista dijo en el video que estaba “en la estructura de detención preventiva número uno, en Minsk”, la capital de Bielorrusia.
El Ministerio de Interior bielorruso desmintió que Protasevich estuviera en un hospital en Minsk y aseguró que “actualmente el detenido se encuentra bajo custodia” y “la administración de la prisión no recibió quejas por su salud”, en un comunicado publicado en Telegram, según la agencia rusa Sputnik.
Mientras tanto, los líderes de los 27 países de la UE resolvieron cerrar su espacio aéreo a la circulación de aviones bielorrusos y exigieron la liberación inmediata de Protasevich.
Las máximas autoridades de los miembros de la UE se reunieron hoy y lo harán también mañana para analizar el incidente y la aplicación de eventuales nuevas sanciones a Bielorrusia.
Asimismo, el Reino Unido “suspendió todos los permisos de transportistas aéreos extranjeros que tienen las aerolíneas bielorrusas hasta nuevo aviso”, anunció su Autoridad de Aviación Civil en un comunicado.
Además, el grupo aerocomercial de origen alemán Lufthansa anunció en un comunicado que suspendió “por el momento” sus “operaciones en el espacio aéreo bielorruso”.
También Estados Unidos denunció el incidente y exigió la liberación de Protasevich, mientras el secretario general de la ONU, António Guterres, reclamó una investigación “independiente” de los hechos.
A la vez, la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, en inglés) condenó “cualquier interferencia o requisito para el aterrizaje de operaciones de aviación civil que sea inconsistente con las reglas del derecho internacional” y pidió una “investigación completa” de lo sucedido.
Por otra parte, cientos de personas se reunieron hoy frente a la sede de la Comisión Europea en Varsovia para reclamar la liberación de Protasevich.
El vuelo de la aerolínea irlandesa Ryanair que iba de Atenas, Grecia, a Vilna, la capital de Lituania, y en el que viajaba Protasevich, fue desviado ayer cuando se encontraba en el espacio aéreo bielorruso por una supuesta amenaza de bomba, según indicó la agencia Télam.
Forzada por un avión de combate bielorruso, la aeronave aterrizó en Minsk, donde Protasevich, de 26 años, que vivía entre varios estados de la UE, Polonia y Lituania, fue detenido junto con su pareja.
Cuando el vuelo fue reanudado, horas después, faltaban en total cinco pasajeros, según la agencia de noticias Europa Press.
El servicio de prensa presidencial informó ayer mismo que la maniobra fue ordenada por el presidente Alexandr Lukashenko.
Pese a que las autoridades del aeropuerto aseguraron que no había explosivos en el avión, un funcionario del Ministerio de Transporte bielorruso atribuyó la supuesta amenaza al movimiento islamista palestino Hamas.
El vocero de la cancillería bielorrusa, Anatoly Glaz, afirmó esta mañana que las autoridades que desviaron el avión y capturaron a Protasevich “cumplieron plenamente las normas internacionales establecidas” y se quejó de que “están haciéndose acusaciones infundadas” por el incidente.


