Foto: Billboard.
La Vela Puerca cumple 30 años y celebra su historia con los pies bien plantados en sus raíces. Todo comenzó en una vereda de Montevideo en 1995, cuando un grupo de amigos se juntó a tocar sin más ambición que pasar la noche entre acordes, cervezas y ganas de compartir.
Ese encuentro espontáneo en la puerta del bar El Tigre, frente a la Plaza Williman, fue el germen de una banda que marcaría a generaciones en ambos márgenes del Río de la Plata. En ese entonces, La Vela Puerca no era una banda, sino un pretexto para la amistad.
Casi tres décadas después, el grupo recorrió junto a Billboard Argentina los lugares que marcaron su historia: la primera sala de ensayo, boliches pequeños, clubes barriales y escenarios improvisados. Cada rincón guarda una parte de la energía inaugural de aquellos primeros años.
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Uno de esos hitos fue el Club Defensor Sporting, donde año tras año, tras desfiles murgueros, la banda tocaba para cada vez más gente. Lo que comenzó como un show para 20 personas terminó desbordando la cancha en su décimo aniversario, reflejo del crecimiento sostenido y popular de la banda.
El salto internacional llegó con las primeras giras y shows en Buenos Aires, como el recordado Salón Pueyrredón, donde sus letras comenzaron a ser coreadas como propias. La mezcla de murga, rock, protesta y ternura se volvió sello de identidad, y La Vela encontró su lugar en el corazón del público.
Pese al crecimiento, a los discos, los estadios y los años, la esencia sigue intacta. Cada show parece reencontrarse con aquella primera Navidad, donde tocar juntos fue una revelación. «Somos los más profesionales de los amateurs», dicen hoy, con la misma humildad de siempre.
Treinta años después, La Vela Puerca sigue demostrando que hay bandas que se forman con contratos… y otras que nacen en una esquina, con una guitarra desafinada y la promesa de tocar simplemente porque sí. Esa es la historia que hoy celebran, junto a todos los que alguna vez corearon su verdad.
Fuente: Billboard.


