La inteligencia artificial está transformando el mundo laboral al automatizar tareas, agilizar procesos y asumir funciones que antes requerían exclusivamente intervención humana. Sin embargo, existen capacidades vinculadas con el criterio, las emociones y las relaciones interpersonales que mantienen un valor diferencial.
La primera es el pensamiento crítico, fundamental para evaluar información, detectar inconsistencias, comprender el contexto y tomar decisiones. También resulta clave para contrastar fuentes y determinar cuándo una respuesta generada por IA debe ser revisada.
Otra de las habilidades destacadas es la empatía e inteligencia emocional, necesaria para comprender las necesidades y emociones de otras personas. A esto se suma la creatividad, que permite formular preguntas nuevas, conectar conocimientos y encontrar soluciones originales frente a problemas sin respuestas predeterminadas.
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La comunicación también aparece entre las competencias esenciales, ya que implica escuchar, transmitir ideas con claridad, adaptar mensajes y construir acuerdos. La adaptabilidad, en tanto, permite enfrentar cambios constantes, aprender nuevas formas de trabajo y desenvolverse en escenarios de incertidumbre.
La sexta habilidad es la colaboración, cada vez más importante en equipos diversos y distribuidos. Integrar personas, tecnología y conocimientos, compartir información, negociar y construir consensos son capacidades fundamentales para alcanzar objetivos dentro de las organizaciones.
Finalmente, Randstad destaca el aprendizaje continuo como una ventaja competitiva. La actualización permanente de conocimientos y competencias será cada vez más necesaria, mientras que aprender a trabajar con la IA como aliada puede resultar determinante para sostener la empleabilidad y el desarrollo profesional.


