El relevamiento aéreo se realizó este domingo y permitió contabilizar 409 crías. Desde el equipo científico señalaron que el número se encuentra dentro de los valores esperados y destacaron que la especie continúa ampliando su distribución hacia otras zonas del Mar Argentino.
Este domingo 6 de septiembre se realizó el relevamiento aéreo de ballenas correspondiente a la temporada 2026, un monitoreo que permitió registrar 1.375 ballenas francas australes, de las cuales 409 fueron identificadas como crías, 408 madres, 497 individuos solitarios y 61 como grupos de copula.
El vuelo estuvo a cargo de integrantes del Laboratorio de Mamíferos Marinos (LAMAMA) del CESIMAR-CONICET y recorrió, como ocurre cada año, el sector costero comprendido entre la desembocadura del río Chubut y Puerto Lobos.
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La investigadora asistente del CENPAT-CONICET, María Constanza Marchesi, explicó que el número obtenido se encuentra dentro de los valores esperados para la población y aclaró que las variaciones interanuales no necesariamente representan una disminución de ejemplares, sino que también responden a los movimientos naturales de estos grandes cetáceos.
“Este año el número cae dentro de lo esperado para una población de cetáceos que se mueve entre distintas zonas de reproducción y que está ocupando cada vez más áreas del Mar Argentino”, señaló la investigadora.
Durante el recorrido, la mayor concentración de ejemplares se observó en las áreas tradicionalmente utilizadas por la especie, principalmente El Doradillo, sectores cercanos a Puerto Pirámides y el golfo San José.
Además, los investigadores registraron numerosos ejemplares solitarios en sectores de la costa externa de Península Valdés, una situación que se vincula con el proceso de expansión de la distribución de la especie.
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Marchesi explicó que las ballenas están comenzando a ocupar sectores que históricamente no utilizaban o que habían dejado de ocupar después de la época de caza comercial. Entre ellos mencionó zonas de la costa externa de Península Valdés y otros puntos del litoral del Mar Argentino.
En este sentido, destacó que el crecimiento de la población registrado durante las últimas décadas está acompañado por una recolonización de ambientes que anteriormente formaban parte del área de distribución de la especie.
“Está creciendo con respecto a las poblaciones que había cuando terminó la caza comercial de ballenas. Por eso es que hoy en día también se ven ballenas en lugares donde hace 15 o 20 años no se las veía” remarcó la científica.
Del total de ejemplares contabilizados, 409 fueron crías, una cifra que representa aproximadamente el 30% de los individuos observados y que, según explicó la especialista, se encuentra dentro de los valores habituales para septiembre.
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La investigadora aclaró que el número de crías puede variar de un año a otro y que no es posible anticipar cuántas serán registradas en futuras temporadas.
Los relevamientos aéreos de ballena franca austral se realizan desde hace 25 años, generando una serie de datos de largo plazo que resulta fundamental para conocer el estado y las fluctuaciones de la población.
Marchesi destacó la importancia de sostener estos monitoreos, especialmente porque se trata de animales de vida larga. Contar con información acumulada durante décadas permite diferenciar las variaciones naturales de cambios significativos en la población.
“Lo que se ha visto en estos 25 años es que la población de la ballena franca austral está creciendo a una tasa desacelerada, pero está creciendo” explicó.
Este crecimiento también permite explicar la presencia cada vez más frecuente de ejemplares en lugares como Las Grutas y San Antonio, donde años atrás era menos habitual encontrar ballenas.
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La realización de estos monitoreos depende, entre otros factores, de las condiciones meteorológicas, la disponibilidad de los observadores y los recursos económicos necesarios para concretar los vuelos.
El relevamiento de este domingo fue posible gracias al apoyo de la Cámara Patagónica de Empresas de Avistaje, que colaboró con el financiamiento.
“Volar ese avión durante cinco horas es algo muy caro”, explicó Marchesi, quien señaló que la posibilidad de realizar nuevos vuelos durante la temporada dependerá de la disponibilidad de fondos.
De esta manera, los datos obtenidos en el primer relevamiento de 2026 aportan una nueva fotografía dentro de una serie de 25 años de monitoreo, una herramienta clave para comprender cómo se comporta y se distribuye una de las especies más emblemáticas de las costas de Chubut.


