La familia real de Tooro, en Uganda, quedó en el centro de una disputa por la sucesión del rey Oyo Nyimba Kabamba Iguru Rukidi IV, quien murió el mes pasado mientras recibía tratamiento contra el cáncer en Estados Unidos. El monarca había llegado al trono con apenas tres años y gobernó durante 31 años.
Oyo había sido reconocido por Guinness World Records como el monarca reinante más joven del mundo. Aunque Uganda es una república, el Estado reconoce oficialmente a sus reyes tradicionales, que cumplen principalmente funciones culturales y cuentan con poderes políticos limitados.
El miércoles, un comité de selección del clan real Babiito anunció que el príncipe Edward Rukidi Kijanangoma fue elegido para suceder a su primo. La decisión fue cuestionada por la princesa Ruth Komuntale, hermana del fallecido monarca, quien denunció una conspiración contra ella y la Reina Madre.
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La princesa presentó además un supuesto testamento de 2022 en el que Oyo habría designado como heredero a “un hijo biológico”, aunque no reveló su identidad. La posibilidad de que existiera ese descendiente sorprendió a miembros de la élite de Tooro, que decidieron excluirlo del proceso de votación.
La Reina Madre, Best Kemigisa, denunció este jueves que tropas retiraron sin previo aviso a los guardias reales y fueron desplegadas alrededor del palacio. “No podemos salir ni recibir personas libremente. Estamos bajo arresto domiciliario”, afirmó en un comunicado.
La disputa sucesoria se produce en una institución tradicional que conserva reconocimiento cultural pese a la ausencia de poder político formal. Uganda forma parte del grupo de países africanos que mantienen monarquías tradicionales, mientras que Esuatini, Lesoto y Marruecos son las únicas monarquías soberanas del continente.


