La inteligencia artificial avanza a un ritmo acelerado y redefine de manera estructural el mercado laboral global. Según un análisis de Forbes, el 70% de las habilidades requeridas para la mayoría de los empleos cambiará antes de 2030, obligando a profesionales y organizaciones a replantear sus estrategias de formación y desarrollo.
Datos de LinkedIn citados en el informe indican que las personas tendrán el doble de empleos a lo largo de su vida profesional en comparación con hace 15 años. En ese contexto, la capacitación continua deja de ser una opción para convertirse en una necesidad: más de un tercio de los ejecutivos en Estados Unidos planea evaluar a sus empleados según su dominio de herramientas de inteligencia artificial en el corto plazo.
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El impacto de la IA no se percibe de manera uniforme entre generaciones. Mientras que la Generación Z y los millennials más jóvenes muestran mayor entusiasmo, un 25% admite sentirse abrumado por la velocidad del cambio tecnológico. En los millennials mayores y la Generación X, predomina una valoración positiva, aunque con mayores dificultades para mantenerse actualizados. Los baby boomers, en tanto, transitan una adaptación más gradual, comparable a la que generó en su momento la masificación de los teléfonos inteligentes.
En este escenario, Forbes identificó cinco habilidades clave que permiten construir una ventaja competitiva frente a la automatización creciente:
La ingeniería de prompts se posiciona como una competencia central, ya que formular correctamente las instrucciones a la IA determina la calidad de los resultados obtenidos. La alfabetización en inteligencia artificial, entendida como la capacidad de comprender su funcionamiento, alcances y límites, se consolida como la nueva alfabetización del siglo XXI, incluso sin conocimientos de programación.
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La adaptabilidad emerge como una “superhabilidad” en un entorno marcado por el cambio permanente. A ella se suma el pensamiento analítico, indispensable para interpretar de forma crítica la información generada por sistemas automatizados y transformarla en decisiones estratégicas. Finalmente, la creatividad continúa siendo un atributo esencialmente humano: la IA puede acelerar procesos e inspirar ideas, pero la originalidad y el criterio final siguen dependiendo de las personas.
Especialistas coinciden en que el desarrollo de estas capacidades exige una actitud proactiva y aprendizaje constante. Participar en proyectos que integren inteligencia artificial, compartir experiencias dentro de los equipos y experimentar con nuevas herramientas se convierten en estrategias clave para sostener la empleabilidad.
Fuente: Infobae.


