La lluvia proporcionó algo de alivio en la lucha contra el mayor incendio forestal registrado en la historia de Texas, Estados Unidos, aunque las condiciones climáticas favorables para reavivar el fuego podrían regresar. El Servicio Forestal de Texas informó que cuatro incendios permanecían activos en el norte del estado, en la región conocida como Panhandle.
El incendio más grande, denominado Smokehouse Creek, había consumido aproximadamente 436.200 hectáreas y estaba contenido en un 15% de su extensión. Sin embargo, se fusionó con otro incendio en la zona, conocido como 687 Reamer. Además, el fuego afectó también al estado vecino de Oklahoma, alimentado por un invierno excepcionalmente cálido y fuertes vientos.
Aunque la lluvia y las condiciones invernales proporcionaron cierto respiro, se esperaba que las condiciones climáticas propicias para avivar el fuego regresaran en los próximos días. El pasto seco y los fuertes vientos eran combustible para las llamas, con ráfagas de hasta 64 kilómetros por hora y una humedad relativa del 10%.
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A pesar de las evacuaciones preventivas y los esfuerzos de los bomberos, dos personas perdieron la vida en el incendio, y varias propiedades resultaron dañadas o destruidas. El cambio climático ha sido identificado como un factor clave en el aumento de la actividad de incendios forestales en la región oeste de Estados Unidos en las últimas décadas, debido al aumento de temperaturas, sequías prolongadas y otros factores.
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Fuente: Télam


