Puerto Madryn fue sede de la Jornada Nacional de Acuicultura, que reunió a representantes del ámbito científico, productivo y de organismos públicos de distintas provincias. Paola Ciccarone, directora de Coordinación Pesquera y Acuicultura de Chubut, destacó el potencial de la provincia, la necesidad de avanzar en marcos regulatorios y la importancia de aprovechar las experiencias de otras regiones para desarrollar la actividad con criterios de sostenibilidad ambiental.
La acuicultura se presenta como una de las alternativas productivas con mayor potencial de crecimiento para Chubut. Con recursos marítimos, instituciones científicas, profesionales especializados y una amplia diversidad de especies aptas para el cultivo, la provincia busca avanzar hacia un desarrollo que permita ampliar su matriz productiva, generar inversiones y crear nuevas fuentes de empleo.
En ese contexto, Puerto Madryn fue sede este viernes de la Jornada Nacional de Acuicultura “Ciencia, producción y políticas públicas para el desarrollo de Argentina”, un encuentro que convocó a representantes del sector académico, empresarial, científico y de organismos estatales para intercambiar conocimientos y experiencias sobre el futuro de la actividad.
En diálogo con Radio 3, Paola Ciccarone, directora de Coordinación Pesquera y Acuicultura de la Secretaría de Pesca de Chubut, destacó la importancia de que la provincia haya sido anfitriona de este espacio de intercambio, al considerar que permite reunir a los distintos actores involucrados en el desarrollo de la acuicultura.
“Estamos muy orgullosos no solo de estar presentes, sino también de ser anfitriones de estas jornadas, que consideramos importantísimas porque reúnen tanto al sector académico como al productivo, los actores de las empresas, científicos, investigadores y gestores públicos”, expresó.
La funcionaria explicó que, si bien la acuicultura en Chubut todavía se encuentra en una etapa incipiente, existe un importante recorrido de investigación y trabajo desarrollado por instituciones públicas, académicas y productivas. Sin embargo, consideró que el principal desafío es lograr que ese conocimiento pueda trasladarse a una escala de producción significativa.
“Falta ese salto cualitativo y cuantitativo para poder llevarlo en concreto a una escala de producción que resulte significativa”, señaló.
En ese sentido, remarcó que el Estado tiene un papel fundamental en la generación de condiciones para impulsar la actividad, especialmente mediante regulaciones y políticas públicas que brinden previsibilidad y permitan desarrollar proyectos productivos.
Ciccarone también destacó que las estrategias deben contemplar las características particulares de Chubut, donde el crecimiento económico debe estar acompañado por políticas de protección ambiental y conservación de los recursos naturales.
Respecto de las experiencias internacionales, hizo referencia al caso de Chile, aunque aclaró que su modelo productivo, fuertemente vinculado a la salmonicultura intensiva, presenta características diferentes a las alternativas que se analizan para la Argentina. En ese sentido, sostuvo que resulta importante conocer los resultados obtenidos en otros países, incorporar las experiencias positivas y evitar repetir aquellos aspectos que hayan generado impactos negativos.
Además, explicó que las posibilidades de desarrollo de la acuicultura no se limitan únicamente a la producción de peces. Entre las alternativas mencionó especies como el pez limón, los mejillones y otros moluscos bivalvos, además del cultivo de macroalgas y microalgas, que cuentan con diferentes aplicaciones productivas.
Sobre el pez limón, destacó sus características biológicas, como los ciclos de vida cortos, el rápido crecimiento y su elevado valor comercial, condiciones que lo convierten en una especie con interesantes perspectivas para el desarrollo acuícola.
Por último, Ciccarone resaltó las ventajas que tiene Chubut en materia de recursos humanos y formación profesional, con investigadores que trabajan desde hace años en estas temáticas, universidades e instituciones educativas con orientación pesquera y marina.
La jornada permitió poner en común distintas experiencias y alternativas para avanzar en una actividad que podría complementar la producción pesquera tradicional, diversificar las inversiones y generar empleo genuino. El desafío, según planteó la funcionaria, será transformar ese potencial en políticas públicas, proyectos concretos y un modelo de crecimiento que integre las dimensiones económicas, biológicas y ambientales.