Un estudio realizado por investigadores de las universidades de Toledo y Missouri concluyó que esta especie ornamental puede alterar el equilibrio de los ecosistemas acuáticos, afectar a la fauna nativa y deteriorar la calidad del agua.
Liberar peces dorados en ríos, lagos o estanques naturales puede generar consecuencias mucho más serias de lo que muchas personas imaginan. Una investigación desarrollada por especialistas de la Universidad de Toledo y la Universidad de Missouri determinó que esta especie ornamental, una de las más populares como mascota, puede convertirse en una amenaza para los ecosistemas de agua dulce cuando es introducida en ambientes naturales.
Para evaluar su impacto, los científicos recrearon las condiciones de un lago mediante un gran tanque experimental y analizaron el comportamiento de los peces dorados en distintos escenarios durante 61 días. Los resultados mostraron que, especialmente en aguas con alta concentración de nutrientes, los ejemplares removieron sedimentos del fondo, redujeron la transparencia del agua y alteraron de forma significativa el equilibrio del ecosistema.
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El estudio también reveló que la presencia de estos peces afecta a numerosas especies autóctonas. Los investigadores observaron una disminución de pequeños organismos esenciales para la cadena alimentaria, como caracoles, anfípodos y zooplancton. Además, los peces nativos que compiten con los peces dorados por alimento presentaron una reducción en su desarrollo corporal, un indicador que podría comprometer la estabilidad de sus poblaciones a largo plazo.
Los autores advirtieron que estos cambios pueden derivar en un «cambio de régimen», un proceso por el cual un ecosistema se transforma hasta alcanzar un nuevo equilibrio del que resulta muy difícil recuperarse. Según explicaron, una vez establecidas las poblaciones de peces dorados en estado silvestre, su erradicación se vuelve compleja y costosa.
Frente a este escenario, los investigadores recomendaron tratar al pez dorado (Carassius auratus) como una especie exótica invasora de alta prioridad. También instaron a reforzar las campañas de concientización para evitar que los dueños de mascotas liberen animales ornamentales en ambientes naturales, ya que una acción realizada con buenas intenciones puede desencadenar efectos ambientales de largo plazo.
Con información de WIRED.
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