Foto: EQS Notas.
Se trata del productor que recibió el Sello Origen Chubut número 100, un reconocimiento que destaca su oficio y lo conecta con nuevos mercados.
En Esquel, un pequeño taller es escenario de magia artesanal: la madera se transforma en violines, violas, chelos y contrabajos. Allí trabaja Lino Giacoboni Galizzi, maestro luthier que recibió el Sello Origen Chubut número 100, un reconocimiento que destaca su oficio y lo conecta con nuevos mercados.
Lino se dedica a la construcción y restauración de instrumentos de cuerda frotada, además de guitarras y charangos. “Todo lo que hago es 100% artesanal. El verdadero trabajo es manual, y eso es lo que diferencia a cada luthier”, explica, resaltando la precisión y dedicación que exige cada pieza.
Su camino empezó en Sarmiento y continuó en Tucumán, donde estudió lutería. Tras pasar por Buenos Aires y Mendoza, en 2017 decidió volver a la Patagonia, estableciendo su taller en Esquel, desde donde sigue viajando para expandir su oficio y mantener contacto con otros músicos y talleres.
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El Sello Origen Chubut representa para Lino una oportunidad de visibilidad: “Es una manera de mostrar lo que hacemos en otro mercado, en lugares donde no estoy presente”, señala, destacando que su trabajo ahora puede ser conocido más allá de la región.
Aunque utiliza mayormente maderas europeas para cumplir con los estándares de la música clásica, también experimenta con maderas locales como ñire, álamo, araucaria y ciprés, combinando tradición, innovación y respeto por los recursos patagónicos en cada instrumento.
Actualmente, Lino comercializa sus instrumentos visitando conservatorios, escuelas y orquestas, y mostrando su trabajo en redes sociales. Con el sello Origen Chubut y próximos proyectos internacionales, como su participación en una feria en Cremona, Italia, busca que cada violín que salga de su taller lleve un pedacito de la Patagonia al mundo.


