Las intensas precipitaciones afectaron principalmente áreas montañosas, donde una residencia de ancianos en Miyun concentró la mayoría de las víctimas. Hay al menos nueve desaparecidos.
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Las lluvias torrenciales que azotaron Pekín entre el 23 y el 29 de julio dejaron un saldo devastador: al menos 44 personas fallecieron y otras nueve continúan desaparecidas, según confirmaron este jueves las autoridades locales en conferencia de prensa, citadas por la agencia estatal Xinhua. La tragedia se concentró en distritos montañosos de la capital china como Miyun, Huairou, Yanqing y Pinggu, que sufrieron fuertes daños por inundaciones y deslizamientos de tierra.
El hecho más trágico se registró en una residencia de ancianos en Miyun, donde murieron 31 personas tras el colapso de las instalaciones provocado por el temporal. Además, otras ocho víctimas fueron confirmadas en la provincia vecina de Hebei, también gravemente afectada por las precipitaciones.
Las autoridades centrales respondieron con el desembolso de 350 millones de yuanes —alrededor de 48,94 millones de dólares— en fondos de emergencia para asistir a las zonas afectadas. El presidente Xi Jinping llamó a intensificar los esfuerzos para «garantizar la seguridad de las vidas y los bienes de las personas» y evitar nuevas tragedias ante posibles tormentas futuras.
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Estos episodios meteorológicos extremos han sido recurrentes durante los últimos veranos en China. En 2023, Pekín también sufrió inundaciones con saldo de más de 30 muertos, y en 2022, el país enfrentó olas de calor sin precedentes y sequías que afectaron especialmente al este y centro del territorio.
Mientras continúan las tareas de rescate y búsqueda de desaparecidos, las autoridades evalúan el impacto estructural y humanitario en las comunidades rurales y zonas montañosas del norte del país.
Fuente y foto: 20 Minutos


