Foto: TyC Sports.
Polémica en Brasil por el fallo de un tribunal deportivo que le dio 10 partidos de suspensión a un futbolista que recibió insultos racistas de un rival en un torneo del estado de Paraná; la decisión se basa en que reaccionó con un golpe.
Un hecho que generó polémica sacudió la Copa FPF 2025 en Paraná. El pasado 4 de octubre, durante el partido entre Batel y Nacional Atlético Clube, el mediocampista de Batel Diego de Lima fue víctima de un insulto racista y un empujón por parte del zaguero Paulo Vitor, conocido como PV.
Según declaró Diego en la audiencia, PV lo escupió y lo insultó llamándolo «macaco», tras un córner a favor de Nacional cuando perdían 1-0. En respuesta, Diego dijo haberlo llamado “malaco”, término que significa canalla, antes de que PV le propinara un puñetazo que derivó en su expulsión y traslado al hospital.
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El Tribunal de Justicia Deportiva de Paraná resolvió castigar a Diego con siete partidos de suspensión y una multa de dos mil reales por el insulto racista, mientras que PV recibió 10 partidos de suspensión por el escupitajo y el golpe. Solo un juez votó por absolverlo del puñetazo, considerando que fue una reacción al racismo.
PV se defendió ante la Justicia: “Sé que no es la mejor forma de lidiar con eso. No es mi perfil”. Nacional anunció que apelará la decisión en instancias superiores, lo que mantiene abierto el debate sobre la proporcionalidad de las sanciones en casos de discriminación en el fútbol.
En paralelo, la Policía Civil de Paraná investiga el caso. Ambos jugadores ya declararon y las diligencias continúan. En Brasil, la injuria racial está penada con hasta cinco años de prisión, lo que añade un marco legal más amplio a la controversia deportiva.


