El cóndor andino, símbolo de libertad y guardián de los cielos sudamericanos, es una de las aves voladoras más grandes del mundo. Con más de tres metros de envergadura y un vuelo de hasta 300 kilómetros por día, sigue fascinando tanto a viajeros como a comunidades ancestrales. En Argentina, hay destinos privilegiados para observarlos de cerca en su hábitat.
Uno de los lugares más emblemáticos para el avistaje es la Quebrada del Condorito, en Córdoba. Este parque nacional ofrece miradores naturales sobre un cañón de más de 800 metros de profundidad donde los cóndores planean con gracia, impulsados por corrientes térmicas. En el norte argentino, Los Cardones, en Salta, combina paisajes áridos con senderos ideales para divisar el vuelo de estas aves sobre los valles.
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Hacia el oeste, la Sierra de los Quinteros en La Rioja brinda una experiencia más introspectiva, con retiros ecológicos como la “Posta Los Cóndores”, que invitan a la conexión profunda con la naturaleza. Por su parte, el Parque Nacional Sierra de las Quijadas, en San Luis, deslumbra con formaciones rocosas y permite ver cóndores en pleno vuelo sobre sus acantilados color ocre.
La Patagonia no se queda atrás. El Parque Nacional Los Glaciares, especialmente en El Chaltén, y la Reserva La Payunia, en Mendoza, ofrecen panorámicas inolvidables para ver cóndores surcar cielos despejados. Finalmente, el Parque Nacional Talampaya, también en La Rioja, une valor geológico y patrimonial con la posibilidad de ver cóndores sobrevolando sus cañones rojizos.
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Estos siete destinos no solo permiten admirar una especie majestuosa, sino que también nos invitan a valorar la biodiversidad y los paisajes que hacen de Argentina un país privilegiado para el ecoturismo.
Fuente: Infobae.


