Nueva Zelanda se impuso en Sídney con seis tries en el primer tiempo y sumó su decimotercera victoria consecutiva ante los Wallabies. El seleccionado neozelandés ya había asegurado la Copa Bledisloe la semana pasada.
Los All Blacks derrotaron a Australia por 43-21 este sábado en el Stadium Australia de Sídney y ratificaron su superioridad en el clásico del rugby de Oceanía. Con este resultado, Nueva Zelanda alcanzó los 13 triunfos consecutivos frente a los Wallabies, en una serie que ya tenía definida tras ganar por 50-19 en Auckland una semana antes.
El equipo visitante marcó diferencias desde el comienzo y llegó al descanso con una ventaja de 36-7. Josh Moorby, Beauden Barrett, Peter Lakai y Rieko Ioane apoyaron tries durante los primeros 26 minutos, mientras que Wallace Sititi y nuevamente Barrett ampliaron el marcador antes del entretiempo. La contundencia ofensiva le permitió a Nueva Zelanda construir una diferencia decisiva.
El conjunto neozelandés afrontó el encuentro con bajas importantes: Jordie Barrett quedó afuera antes del inicio por una lesión en el gemelo y Quinn Tupaea debió salir durante los primeros minutos tras sufrir una conmoción cerebral. Sin embargo, esas ausencias no impidieron que los visitantes dominaran con velocidad, potencia y precisión. “Estoy muy orgulloso de los muchachos, de la forma en que salimos a jugar en esa primera mitad”, destacó el capitán Codie Taylor.
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Australia mostró una mejor versión en el complemento y consiguió sumar tres tries. Moorby apoyó por segunda vez para Nueva Zelanda, mientras que Tom Wright y Filipo Daugunu, este último a los 66 minutos, descontaron para los locales. Jeremy Williams también había marcado en la primera parte, aunque recibió una tarjeta amarilla poco después de su conquista.
Los Wallabies aprovecharon algunos pasajes favorables y los cambios para presionar en el tramo final, pero no lograron revertir la amplia diferencia. Nueva Zelanda terminó con 14 jugadores por la lesión de Samisoni Taukei’aho y luego quedó momentáneamente con 13 por la amonestación del debutante Chay Fihaki. Pese a la inferioridad numérica, sostuvo la ventaja ante 73.399 espectadores.
Tras el partido, el capitán australiano Harry Wilson reconoció la dificultad de competir después de quedar tan atrás en el marcador. “Cuando le das una ventaja a un equipo como los All Blacks es difícil y no es suficiente para este grupo”, afirmó. También calificó la serie como decepcionante y señaló que el seleccionado deberá reagruparse para mejorar su rendimiento.
Con información de La Nación.


