El presidente de Francia, Emmanuel Macron, rechazó este miércoles las declaraciones de dirigentes extranjeros sobre los disturbios registrados el sábado 17 de octubre y denunció una manipulación de la información. Desde Doha, Qatar, cuestionó a quienes, según afirmó, utilizan la violencia ocurrida en su país para hacer campaña política.
Macron calificó de “inaceptables” y “estúpidos” algunos de esos comentarios, en una crítica dirigida, entre otros, al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Trump sostuvo que Francia estaba siendo “conquistada, saqueada y reducida a cenizas”, mientras que Netanyahu describió al país como un refugio del “islamismo extremista”.
Los disturbios incluyeron saqueos e incendios de edificios públicos y cientos de comercios. Las autoridades francesas responsabilizaron a grupos de ultraizquierda y a delincuentes oportunistas. En París, 557 personas quedaron bajo custodia policial y 300 comparecieron ante un magistrado; según la fiscal de la capital, Laure Beccuau, ninguna declaró que hubiera actuado por motivos políticos.
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Los episodios violentos se produjeron en el contexto de movilizaciones que reunieron entre 550.000 y 800.000 personas para reclamar medidas frente al costo de vida y mejores condiciones para los estudiantes secundarios. El Gobierno anunció un despliegue policial masivo ante nuevas convocatorias de protesta, mientras Macron prevé reunirse con responsables de inteligencia y ministros para obtener un informe sobre lo sucedido.
En paralelo, la secretaria general de la Confederación General del Trabajo (CGT), Sophie Binet, pidió intensificar las protestas y convocó a una huelga para el 5 de noviembre. La dirigente planteó que el paro debe tomar el relevo de las movilizaciones, mientras el primer ministro, Sébastien Lecornu, mantuvo reuniones con representantes sindicales y anticipó anuncios sobre los reclamos estudiantiles para la próxima semana.
El conflicto social se suma a las dificultades económicas del Gobierno, que busca aprobar un ajuste fiscal para 2027 en un Parlamento donde no tiene mayoría. El rendimiento de los bonos franceses a diez años superó el 5%, un nivel que no se registraba desde 2002, y la prima de riesgo alcanzó su valor más alto desde 2011. El encarecimiento del financiamiento podría agravar la presión sobre el poder adquisitivo de los hogares.


