Tras semanas de protestas juveniles, el ejército de élite CAPSAT asumió el poder en Madagascar mientras los jóvenes piden un Consejo Nacional de Transición inclusivo.
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La capital de Madagascar, Antananarivo, vivió este miércoles un ambiente de festejo tras la toma del poder por parte del Cuerpo de Administración de Personal y Servicios del Ejército de Tierra (CAPSAT), que disolvió la Constitución y asumió el gobierno en medio de una profunda crisis política.
Decenas de jóvenes, principalmente de la Generación Z, se congregaron en la Plaza del 13 de Mayo celebrando lo que consideran “una victoria por la libertad”, tras casi tres semanas de manifestaciones que comenzaron el 25 de septiembre. Las escuelas reabrieron, los comercios retomaron actividades y el tráfico volvió a la rutina, marcando un lento retorno a la normalidad.
Los jóvenes agradecieron al CAPSAT por su intervención y pidieron que se mantenga el compromiso de proteger los intereses de la población malgache. Además, solicitaron la creación de un Consejo Nacional de Transición que incluya tanto a civiles como a militares y pidieron a la comunidad internacional que reconozca el proceso de transición y envíe una misión de observación.
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El coronel Michael Randrianirina, líder de la unidad militar, anunció que el consejo, integrado por Ejército, Gendarmería y Policía Nacional, asumirá las funciones del jefe de Estado durante un máximo de dos años. Randrianirina instó a los jóvenes y sindicatos a retomar sus actividades y colaborar en la reconstrucción del país.
El golpe de Estado se produce en el contexto de una crisis social provocada por protestas contra cortes de electricidad y agua, además de denuncias de corrupción, nepotismo y malversación de fondos por parte del presidente Andry Rajoelina, quien confirmó haber abandonado el país para proteger su vida.
Fuente y foto: EFE


