El Gobierno argentino monitorea la inminente salida del buque comercial chileno Danstar hacia las Islas Malvinas y, por el momento, descarta presentar una protesta formal ante la administración de José Antonio Kast. En la Casa Rosada buscan evitar una escalada diplomática con Chile y sostienen que una reacción anticipada podría terminar favoreciendo los intereses británicos en el Atlántico Sur.
Según información publicada por TN, el contrato para operar el servicio ya está cerrado y el primer viaje está previsto entre el 10 y el 15 de noviembre. La planificación contempla travesías periódicas, aproximadamente una por mes, para abastecer al archipiélago. Sin embargo, los detalles de la operación todavía no cuentan con una confirmación formal del Gobierno argentino.
El principal punto de preocupación para las autoridades es la carga que transportará la embarcación. El Ejecutivo distingue entre el abastecimiento comercial habitual de las islas y el eventual traslado de materiales o equipos destinados al proyecto petrolero Sea Lion, impulsado por las compañías Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration. La Argentina considera ilegales las actividades de exploración y explotación de hidrocarburos realizadas sin su autorización en la zona en disputa.
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En el Gobierno sostienen que una eventual respuesta dependerá de la información disponible sobre el cargamento, su destinatario y su posible vinculación con la actividad petrolera británica. También evalúan las implicancias jurídicas de una navegación por aguas bajo jurisdicción argentina, en el marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. La aplicación de controles dependerá de las circunstancias concretas y de las facultades legales correspondientes.
La Cancillería concentra las gestiones diplomáticas y, según el artículo, el ministro Pablo Quirno afirmó que la Argentina no había recibido una notificación oficial sobre el viaje. En Defensa, en tanto, indicaron que no existe por ahora una instrucción operativa para las Fuerzas Armadas y que la controversia debe abordarse inicialmente por la vía diplomática y jurídica.
La situación pone a prueba el vínculo con Chile, luego de los compromisos de Kast de respaldar el reclamo argentino de soberanía y evitar el apoyo logístico a la explotación petrolera británica en las islas. Por ahora, la Casa Rosada prioriza preservar el diálogo bilateral y espera contar con más precisiones sobre la operación antes de definir medidas. El objetivo es evitar que el conflicto comercial desplace el eje de la disputa de soberanía hacia un enfrentamiento con el país trasandino.


