Los habitantes de las Islas Malvinas reaccionaron con distancia al renovado reclamo de soberanía del presidente Javier Milei y a las medidas adoptadas contra las empresas petroleras que operan en el archipiélago. En declaraciones a la agencia EFE, distintos referentes isleños describieron el escenario como una historia que se repite y expresaron más hastío que preocupación.
Janet Robertson, exintegrante de la Asamblea Legislativa de las islas, sostuvo que la población está acostumbrada a los períodos de tensión entre Argentina y el Reino Unido. “Diría que en general la gente está hastiada. Ya hemos vivido esto, es un tema constante, así que no estamos especialmente preocupados”, afirmó.
Robertson consideró además que el renovado impulso de Milei al reclamo por las Malvinas era algo que podía ocurrir y cuestionó sus motivaciones. “El tema de las Malvinas siempre se enfatiza cuando las cosas están difíciles internamente”, señaló, al considerar que la cuestión puede funcionar como una “distracción” frente a las dificultades económicas de Argentina.
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Por su parte, el periodista y comentarista político isleño Ronnie MacLennan Baird relativizó el impacto de las sanciones contra las petroleras. Según explicó, las medidas se basan en una legislación vigente desde hace 15 años y, a su entender, no tuvieron hasta ahora un efecto disuasorio. “La mayoría de la gente aquí entiende que no es más que ruido y, mientras tanto, tenemos que seguir adelante con nuestras vidas”, sostuvo.
MacLennan Baird describió además la particular percepción que existe sobre Argentina en las islas y afirmó que los sucesivos gobiernos argentinos son vistos como “vecinos ruidosos”. El analista señaló que las mayores preocupaciones de los habitantes están vinculadas con el desarrollo petrolero y sus posibles consecuencias económicas, sociales y ambientales.
La reacción ante las declaraciones de Donald Trump también combina indiferencia e irritación. MacLennan Baird aseguró que las palabras del presidente estadounidense “cambian un poco la música de fondo”, pero que los isleños no les dan demasiado peso. “Estamos cansados de ser un juguete político, de ser peones en un tablero de ajedrez”, resumió sobre el sentimiento que genera que las Malvinas vuelvan a quedar en el centro de disputas internacionales.


