Al menos 46 personas murieron en tres ataques distintos en el estado de Níger, en el centro-noroeste de Nigeria, según informó una fuente humanitaria a la AFP. Los hechos se produjeron en las aldeas de Konkoso, Tungan Makeri y Pissa, donde los agresores dispararon y degollaron a los pobladores, dejando casas destruidas y múltiples víctimas aún por contabilizar.
El ataque más letal ocurrió en Konkoso, donde 38 personas fueron asesinadas y casi todas las viviendas incendiadas. En Tungan Makeri fallecieron siete personas y en Pissa una más, mientras que las autoridades locales advierten que podrían aparecer más cuerpos en los próximos días. La policía del estado de Níger confirmó también varios secuestros durante los asaltos.
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Estos ataques se suman a la violencia recurrente en la región, que combina la acción de grupos yihadistas con bandas criminales dedicadas a secuestros y saqueos. La localidad de Borgu, donde se encuentran estas aldeas, había sido escenario de otra masacre a principios de febrero, cuando más de 160 personas fueron asesinadas por presuntos yihadistas.
La crisis de seguridad en Nigeria ha atraído la atención internacional. El presidente estadounidense, Donald Trump, acusó recientemente a grupos armados de perseguir a la población cristiana, calificando algunos ataques de “genocidio”. Aunque el gobierno nigeriano y expertos independientes sostienen que la violencia afecta tanto a cristianos como a musulmanes, Estados Unidos anunció el despliegue de 200 soldados para entrenar a las fuerzas nigerianas en la lucha contra los grupos armados.
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La situación humanitaria se agrava día a día, con aldeas destruidas, desplazamiento de habitantes y comunidades enteras en riesgo. Organizaciones internacionales alertan sobre la necesidad de asistencia urgente y medidas de seguridad efectivas para proteger a la población civil en las regiones más vulnerables.
Fuente: DW.


