La operación policial en las favelas de Penha y Alemão dejó al menos 132 muertos, según la Defensoría Pública. Familias recuperaron los cuerpos en un escenario de horror, mientras ONU y autoridades cuestionan la acción.
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La comunidad de Río de Janeiro vivió este miércoles momentos de horror tras la megaoperación policial contra el Comando Vermelho, una de las bandas de narcotraficantes más poderosas de Brasil. Según la Defensoría Pública, el operativo dejó 132 muertos, aunque el Gobierno regional solo confirmó 119. Entre las víctimas se cuentan cuatro policías, mientras que el resto serían miembros de la banda que ofrecieron resistencia.
La acción se llevó a cabo el martes en los conjuntos de favelas de Penha y Alemão, que albergan a unas 200.000 personas, y los enfrentamientos se extendieron a los cerros boscosos que rodean estas barriadas. Familias de los afectados se internaron de madrugada para recuperar los cuerpos, algunos de ellos utilizando camillas improvisadas, y depositaron los cadáveres en la plaza São Lucas, a la vista de familiares y curiosos.
La operación generó fuertes críticas nacionales e internacionales. La Oficina de la ONU para los Derechos Humanos calificó la acción como “horrible” y pidió investigaciones sobre las muertes. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva, según el ministro de Justicia Ricardo Lewandowski, se mostró “aterrado” por la cantidad de víctimas y manifestó su sorpresa por no haber sido informado previamente.
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Por su parte, el gobernador de Río, Cláudio Castro, calificó el operativo como un “éxito”, respaldado por la cúpula policial, que aseguró que la acción estaba planificada desde hace un año para capturar a 180 narcotraficantes. La Policía Civil decomisó 119 armas, 14 artefactos explosivos y toneladas de drogas, mientras que arrestó a 113 sospechosos y puso bajo custodia a 10 adolescentes.
Tras el retiro policial, se observó el regreso de algunos miembros del Comando Vermelho a las calles, armados y dando instrucciones a voluntarios para recoger los cuerpos, reflejando la persistencia de la violencia en la región y la dificultad de controlar el crimen organizado en las favelas.
Fuente y foto: EFE


