El macizo de Corbières, en el suroeste de Francia, enfrenta el mayor incendio forestal del verano. Las llamas, detectadas el martes 5 de agosto de 2025, ya consumieron 13.000 hectáreas en una zona de 80 a 90 kilómetros y provocaron la muerte de una mujer que se negó a evacuar su vivienda en Saint-Laurent-de-la-Cabrerisse.
El subprefecto de Narbona, Rémi Recio, confirmó que hay dos personas heridas —una de extrema gravedad— y otra desaparecida. Siete bomberos resultaron lesionados levemente mientras intentaban frenar el avance del fuego, que se ve potenciado por temperaturas superiores a 30 °C, humedad mínima y vientos de hasta 50 km/h.
Más de 1.800 efectivos combaten las llamas, apoyados por cuatro hidroaviones Canadair, dos bombarderos de agua Dash y tres helicópteros. Las autoridades priorizan la protección de la población y los bienes, advirtiendo que el riesgo de reactivación de focos es alto por la sequedad extrema de la vegetación.
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El incendio obligó a evacuar cientos de personas en 15 municipios, incluyendo varios cámpings. La autopista A9, que conecta con la frontera española en La Jonquera, permanece cortada a la altura de Rivesaltes, junto a varias rutas secundarias. La prefectura pidió evitar desplazamientos no esenciales en la zona.
Lucie Roesch, secretaria general de la Prefectura, subrayó que “la dificultad principal es la dimensión del siniestro”. Por su parte, el alcalde de Ribaute, Alain Coste, indicó que el origen podría deberse a una colilla, calificando el acto como “una muestra de inconsciencia”. El primer ministro François Bayrou visitará el área afectada para evaluar la situación.
Este miércoles, siete departamentos franceses —incluido Aude, con capital en Narbona— se encuentran en alerta elevada por riesgo de incendios. El país afronta condiciones extremas que, según expertos, aumentan la peligrosidad y la frecuencia de estos siniestros en la región mediterránea.
Fuente: DW.
Imagen: Manon Cruz/REUTERS.


