La Fiscalía General de México citó a declarar al gobernador del estado de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, luego de que la justicia de Estados Unidos lo acusara de presuntos vínculos con el narcotráfico y el cartel de Sinaloa.
El mandatario de 76 años, integrante del partido oficialista encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, había solicitado licencia a fines de abril tras conocerse la acusación presentada por fiscales estadounidenses. Junto a Rocha Moya también fueron citados otros nueve funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa señalados por Washington.
La fiscalía mexicana indicó que busca avanzar “con seriedad y exhaustividad” en la investigación, aunque no precisó las fechas de las comparecencias ni la situación procesal de los implicados. Tampoco confirmó si podrían derivarse nuevas diligencias judiciales o pedidos de detención.
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Según el Departamento de Justicia de Estados Unidos, los acusados habrían colaborado con líderes del cartel de Sinaloa para facilitar el ingreso de grandes cantidades de narcóticos a territorio estadounidense a cambio de apoyo político y sobornos. La investigación también incluye delitos vinculados al tráfico de armas.
La presidenta Sheinbaum sostuvo que su gobierno no protegerá a ningún funcionario relacionado con el crimen organizado y pidió que las autoridades estadounidenses presenten pruebas contundentes contra Rocha Moya. “Si hay pruebas, que la fiscalía actúe”, declaró la mandataria.
El caso elevó la tensión diplomática entre México y la administración del presidente estadounidense, Donald Trump, en medio de las negociaciones por la revisión del tratado comercial T-MEC, que también integra Canadá. Además, Washington considera al cartel de Sinaloa como una organización terrorista.
Fuente: DW.
Imagen: Rashide Frias/AFP.


