A pesar de los esfuerzos del gobierno de Claudia Sheinbaum para reducir la violencia, México atraviesa un año de violencia sin precedentes, con una creciente amenaza de narcotráfico y conflictos políticos.
México vive un 2024 marcado por una ola de violencia política y criminal que ha sacudido la tranquilidad del país. Con más de 2,400 homicidios dolosos hasta mediados de diciembre, el gobierno de Claudia Sheinbaum ha intentado frenar el caos con una nueva estrategia de seguridad. Sin embargo, a pesar de los decomisos y la captura de miles de delincuentes, los analistas señalan que la violencia sigue desbordando las capacidades del Estado. Las cifras oficiales apuntan a una ligera reducción de homicidios, pero expertos cuestionan la veracidad de estos datos, acusando operaciones de «maquillaje de cifras» por parte de los gobiernos estatales.
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Este año ha sido especialmente violento en el ámbito político, con incidentes como el asesinato del alcalde de Guerrero en octubre, lo que subraya la brutalidad del crimen organizado durante el proceso electoral. La investigadora Victoria Dittmar de InSight Crime resalta que, a pesar de la respuesta oficial, la violencia política ha alcanzado niveles alarmantes, afectando comunidades enteras. Las disputas entre los carteles, como el de Sinaloa y el Jalisco Nueva Generación, se intensificaron, desplazando a miles de personas y afectando incluso a estados considerados anteriormente tranquilos, como Tabasco y Querétaro.
El crimen organizado también ha generado un fuerte impacto en la economía, especialmente en las extorsiones y el robo a transportistas, lo que ha afectado a empresas y consumidores. Según un estudio reciente, el 60% de las empresas en México ha tenido que destinar hasta el 10% de su presupuesto a seguridad debido a la violencia. En este contexto, la inseguridad ha tenido repercusiones no solo en la vida cotidiana de los mexicanos, sino también en las inversiones extranjeras y el turismo.
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A pesar de estos desafíos, la administración de Sheinbaum no se rinde. En su estrategia de seguridad, que se ha denominado «estrategia de ajedrez», se busca priorizar la inteligencia y coordinación entre diferentes niveles de gobierno. Recientemente, se han registrado operativos exitosos, como la detención de un traficante de drogas y la incautación récord de fentanilo en Sinaloa. La Dra. Paloma Mendoza, del CESIG-ITAM, ve estos esfuerzos como un paso positivo hacia la paz, pero advierte que el futuro de México en materia de seguridad dependerá de cómo el gobierno enfrente la penetración del narcotráfico en la política y los desafíos del «narcoterrorismo».
Fuente: DW
Foto: Afredo Estrella/AFP/Getty Images


