Ver una final de fútbol no solo despierta emociones. Un reciente estudio científico reveló que este tipo de partidos genera un aumento significativo del estrés y provoca cambios en el funcionamiento del corazón, incluso varias horas antes del inicio del encuentro.
La investigación, realizada en Alemania, monitoreó a cientos de hinchas hasta que su equipo disputó la final de un torneo. Los resultados mostraron que el estrés fisiológico aumentó un 41% respecto de un día normal y que la frecuencia cardíaca pasó de 70,9 a 78,7 latidos por minuto durante el partido.
Los especialistas también detectaron que el cuerpo comienza a reaccionar desde la mañana de la final. Los niveles de estrés fueron creciendo con el paso de las horas y alcanzaron su punto máximo justo antes del comienzo del encuentro, manteniéndose elevados incluso después del pitazo final.
MIRÁ TAMBIÉN: OpenAI lanzó «GPT-Live» para que ChatGPT suene más humano»
El lugar desde donde se vive el partido también influye. Los aficionados que estuvieron en el estadio registraron una frecuencia cardíaca promedio de 94,2 latidos por minuto, mientras que quienes siguieron el encuentro por televisión alcanzaron 79,4 latidos por minuto. Tras el primer gol de su equipo, los presentes en la cancha llegaron a un promedio de 108 latidos por minuto.
El estudio también observó que el consumo de alcohol intensificó la respuesta del organismo. Quienes bebieron durante el partido registraron una frecuencia cardíaca 5% más alta que el resto durante el encuentro y casi un 12% superior después del primer gol de su equipo.
Los investigadores señalaron que el pulso alcanzó sus valores más elevados durante los primeros minutos, cuando el resultado todavía era incierto. Aunque luego descendió, dos goles convertidos sobre el final volvieron a elevar la frecuencia cardíaca, lo que demuestra que el organismo responde no solo a las posibilidades de ganar, sino también a emociones como la esperanza, el orgullo y el apego al equipo.
Estos resultados coinciden con investigaciones previas. Un estudio publicado tras el Mundial de Alemania 2006 determinó que el riesgo de sufrir un evento cardiovascular agudo casi se triplica durante los partidos de la selección entre personas con enfermedades cardíacas preexistentes. Además, otros trabajos detectaron un aumento del cortisol, la principal hormona del estrés, especialmente en los hinchas con mayor identificación con su equipo.
Con información de Wired / Imagen generada con IA


