El éxito de audiencia de la Copa del Mundo 2026 impulsó una millonaria carrera por los derechos audiovisuales en Estados Unidos. La negociación podría superar los 2.000 millones de dólares por cada torneo.
La disputa por las transmisiones de las próximas Copas del Mundo ya comenzó. Mientras todavía se desarrolla el Mundial 2026, varias de las principales plataformas de streaming y empresas tecnológicas preparan ofertas para quedarse con los derechos audiovisuales de los torneos de 2030 y 2034 en el mercado de Estados Unidos, en una operación que podría alcanzar cifras récord.
Entre las compañías interesadas aparecen Netflix, Disney y YouTube, aunque también se espera la participación de Amazon y Apple cuando la FIFA inicie formalmente el proceso de negociación en los próximos meses. Las estimaciones del sector indican que cada edición del certamen podría alcanzar un valor de entre 1.500 y 2.000 millones de dólares.
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Uno de los cambios que analiza la FIFA es comercializar de manera conjunta los derechos de transmisión en inglés y en español para Estados Unidos. Hasta ahora ambos paquetes se negociaban por separado, pero el nuevo esquema permitiría aumentar el valor del producto y simplificar la comercialización en uno de los mercados más importantes para el fútbol internacional.
El creciente interés de las plataformas responde, en gran medida, a las cifras de audiencia obtenidas por el Mundial 2026. Varios encuentros registraron niveles históricos de espectadores, incluso partidos sin la participación del seleccionado estadounidense, lo que reforzó la expectativa de que el torneo siga siendo uno de los contenidos deportivos más valiosos del mercado audiovisual.
Además de desafiar el histórico predominio de las cadenas tradicionales, las empresas buscan aprovechar el atractivo del Mundial para captar nuevos suscriptores y fortalecer sus servicios de streaming. Aunque las diferencias horarias de los torneos de 2030, que se jugará entre Marruecos, Portugal y España, y de 2034, previsto en Arabia Saudita, representan un desafío para la audiencia estadounidense, el interés comercial se mantiene intacto debido al enorme potencial de convocatoria del certamen.


