El Gobierno argentino decidió que Javier Milei no se pronunciará públicamente sobre la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones de Brasil, una postura que profundiza las diferencias diplomáticas entre ambos países. La Casa Rosada mantiene así su silencio pese a que Flávio Bolsonaro, aliado político del mandatario argentino, reconoció la derrota electoral.
La definición se conoció después de la reunión de Gabinete que Milei encabezó el lunes en la Casa Rosada, la primera en tres semanas. Durante el encuentro, el Presidente pidió a sus funcionarios profundizar las reformas impulsadas por su gestión y ratificó la continuidad del programa económico, sin hacer referencia al resultado electoral brasileño.
Milei defendió el rumbo de la economía y atribuyó la desaceleración de la actividad a factores internacionales, entre ellos los conflictos bélicos, el encarecimiento del petróleo y las presiones sobre los precios y las tasas de interés. Según trascendió del encuentro, sostuvo que modificar las medidas para obtener ventajas electorales sería “inmoral” e “injusto” y reafirmó su rechazo a apartarse de las ideas que impulsa su administración.
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En el plano legislativo, el mandatario pidió avanzar con el Tratado de Cooperación en materia de Patentes, la reforma electoral y la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional. Al mismo tiempo, el Ejecutivo prepara actividades vinculadas con inversiones en el sector del litio y con las rondas de negocios del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
El silencio presidencial también expone diferencias dentro del oficialismo y entre sus aliados. Mauricio Macri felicitó públicamente a Lula y expresó su deseo de que su nuevo mandato impulse la prosperidad y el crecimiento de Brasil y de la región. Por su parte, Patricia Bullrich cuestionó la posibilidad de alimentar versiones de fraude electoral y, según fuentes citadas por la prensa, sostuvo que el resultado ya estaba definido.
La relación bilateral atraviesa un período de tensión desde agosto, cuando el vínculo diplomático quedó reducido al nivel de encargado de negocios tras el retiro del embajador brasileño de Buenos Aires. Mientras Lula se prepara para continuar al frente del Gobierno brasileño, la decisión de Milei de evitar un pronunciamiento público deja en evidencia las diferencias ideológicas y abre interrogantes sobre el vínculo entre los dos principales socios del Mercosur.
Fuente: TN.


