En Francia, miles de estudiantes se enfrentan a la precariedad, dependiendo de distribuciones de alimentos para poder subsistir.
Jérémy Gauducheau, estudiante de diseño gráfico en Burdeos, admite que a menudo se salta comidas debido a la falta de recursos. Como él, cientos de jóvenes hacen cola semanalmente para recibir paquetes de comida de asociaciones como Linkee, que distribuye alimentos en varias ciudades francesas.
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La asociación Linkee, que en 2023 repartió más de 2,3 millones de comidas, juega un papel clave al ayudar a estudiantes en situación vulnerable. En Burdeos, organizan dos repartos semanales, asistidos por un promedio de 500 estudiantes por vez. Los beneficiarios, como Amalia, una estudiante que aspira a ser partera, dependen de estas ayudas para mantener una dieta adecuada.
El aumento en el costo de vida ha exacerbado la situación de los estudiantes. Según el sindicato UNEF, la vida estudiantil en Francia se encareció un 2,25% en 2024, lo que ha dejado a muchos con apenas 3,33 euros al día para cubrir gastos básicos. Esta situación afecta gravemente la salud mental de los estudiantes, quienes ven cómo se reduce su capacidad de acceso a alimentos y ocio.
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Yanis Jaillet, secretario general de la Unión de Estudiantes de Burdeos, denuncia que la precariedad estudiantil es una «emergencia» que el gobierno debe priorizar, exigiendo medidas políticas que protejan a los estudiantes en esta difícil coyuntura.
Fuente: RFI.
Foto:AFP.


