Visitantes y lugareños aseguran ver una figura fantasmal en moto que acompaña en silencio a quienes se aventuran entre los vestigios del viejo poblado minero. El sitio también es considerado un punto energético por quienes buscan recargar energías en la naturaleza.
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En el corazón del piedemonte mendocino, entre los cerros ásperos y la brisa seca del desierto, las ruinas de las Minas de Salagasta se erigen como testigos silenciosos de un pasado olvidado. Ubicadas al norte del departamento de Las Heras, camino a la Reserva Villavicencio, estas estructuras abandonadas arrastran no solo una historia minera, sino también un misterio que crece con los años: la aparición de un fantasma en moto.
Quienes exploran el lugar a pie, en bicicleta, motos o cuatriciclos, coinciden en un relato que se repite con distintas voces: una figura en moto los acompaña por un tramo del recorrido entre las ruinas, y luego desaparece sin dejar rastro. Lo inquietante es que los testimonios provienen de personas que no se conocen entre sí.
Julio Ramón, conocido como El Chavo, es hijo de un minero que trabajó en Salagasta y uno de los más conocedores del lugar. “Muchos me han contado que lo ven. Es como un motociclista que aparece y después desaparece. No hace daño, pero se deja sentir. Yo no lo vi nunca, pero los fantasmas existen”, afirma con convicción.
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Aunque el fenómeno podría explicarse por la intensa actividad de motos y cuatriciclos en la zona —que es utilizada como circuito de enduro durante fines de semana—, la energía especial del sitio es algo que muchos no discuten. Varios visitantes describen una sensación de “carga”, como si el cuerpo y el espíritu se revitalizaran con solo estar allí.
“Yo vengo con mi familia a recargar pilas. Este lugar tiene algo distinto, una energía que te renueva”, comenta Florencia, vecina de Guaymallén. Para El Chavo, ese poder es real: “Recibo vibras positivas cada vez que vengo. Quienes creen en estas cosas, lo sienten de inmediato”.
Desde la Ciudad de Mendoza, se puede tomar calle Doctor Moreno o avenida San Martín, en Las Heras, y empalmar con la Ruta Provincial 52. A unos 20 kilómetros del centro de Las Heras se encuentra el Puesto El Chavo, punto de partida hacia las ruinas. El trayecto puede hacerse a pie, en bicicleta, en moto, cuatriciclo o en camioneta 4×4.
Fuente y foto: MDZ


