La NASA se prepara para lanzar en 2027 el NEO Surveyor, una misión clave para detectar asteroides y cometas potencialmente peligrosos que hoy permanecen invisibles por el brillo del Sol.
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Asteroides y cometas recorren el sistema solar en trayectorias que, en algunos casos, pueden cruzarse con la órbita de la Tierra. Aunque muchos de estos objetos cercanos al planeta ya están catalogados, otros siguen fuera del alcance de los observatorios tradicionales. Para cubrir ese vacío crítico, la NASA avanza con el desarrollo del NEO Surveyor, un telescopio espacial diseñado específicamente para fortalecer la defensa planetaria.
La misión, cuyo inicio de operaciones está previsto para septiembre de 2027, utilizará tecnología infrarroja para identificar cuerpos celestes que no reflejan suficiente luz visible, pero sí emiten calor tras ser iluminados por el Sol. Este enfoque permitirá detectar asteroides que se desplazan desde direcciones hasta ahora “ciegas” para la astronomía terrestre, incluyendo aquellos que se ocultan en la región cercana al Sol.
El despliegue del NEO Surveyor responde tanto a un mandato legal del Congreso estadounidense como a la necesidad científica de evitar eventos como el ocurrido en Cheliábinsk en 2013, cuando un meteorito de unos 20 metros explotó en la atmósfera y causó miles de daños materiales y heridos. En particular, la misión se enfocará en los objetos de al menos 140 metros de diámetro, conocidos como “asesinos de ciudades”, capaces de liberar una energía comparable a cientos de millones de toneladas de TNT en caso de impacto.
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Según datos de la NASA, se estima que existen unos 25.000 asteroides de este tamaño potencialmente peligrosos, pero menos de la mitad han sido identificados hasta el momento. Si bien el registro de los cuerpos mayores a un kilómetro —capaces de provocar extinciones masivas— está casi completo, el mayor desafío sigue siendo localizar estos objetos medianos, que pueden devastar regiones enteras.
El NEO Surveyor será ubicado en el punto L1, a unos 1,5 millones de kilómetros entre la Tierra y el Sol, una posición estratégica que le permitirá observar zonas imposibles de monitorear desde la superficie. Sus sensores, mantenidos a temperaturas extremadamente bajas mediante un sofisticado sistema de aislamiento térmico, serán claves para captar señales infrarrojas con alta precisión.
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Además de mejorar la detección temprana de amenazas, la misión aportará información valiosa sobre la composición y el origen de los asteroides. Estos datos ayudarán a comprender mejor la formación del sistema solar y el posible origen del agua en la Tierra, un debate científico que hoy apunta a los asteroides como principales portadores de ese recurso.
El proyecto se complementa con experiencias previas como la misión DART, que en 2022 demostró la viabilidad de desviar un asteroide mediante un impacto controlado. En conjunto con nuevos observatorios y la cooperación internacional, el NEO Surveyor marca un paso decisivo hacia una estrategia global de vigilancia y protección del planeta frente a amenazas cósmicas.
Fuente: Infobae
Foto: Archivo


