Encontrarse con un pichón caído del nido es una escena que moviliza: el ave parece indefensa y sola. Sin embargo, especialistas advierten que llevarla a casa puede generar más daño que ayuda.
En la mayoría de los casos, no está realmente abandonada. Muchas especies continúan alimentando a sus crías en el suelo, como parte de su aprendizaje para volar y sobrevivir.
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Alejar al pichón de su entorno natural interrumpe este proceso vital. Además, criarlo en casa sin conocimientos específicos puede poner en riesgo su salud. La alimentación inadecuada, la falta de estimulación o los errores en el manejo suelen derivar en daños irreversibles e incluso la muerte del animal.
Existen también implicancias legales: en numerosos países está prohibido tener aves silvestres como mascotas sin la debida autorización. Esta práctica puede fomentar el tráfico ilegal de fauna y alterar gravemente el equilibrio ecológico.
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Entonces, ¿qué hacer si encontrás un ave caída? Si no presenta heridas y no corre peligro inmediato, lo mejor es no intervenir. Podés observarla a distancia o moverla con cuidado a un sitio seguro cercano. Si está herida o en una zona de alto riesgo, lo indicado es contactar a un centro de rescate de fauna o a especialistas en aves.
Otra clave es saber diferenciar entre un polluelo y un volantón. Los primeros suelen necesitar más ayuda y deben ser devueltos al nido si es posible. En cambio, los volantones están aprendiendo a volar y es normal verlos en el suelo; sus padres los siguen cuidando. Identificarlos es fundamental para no ponerlos en peligro innecesariamente.
Fuente: Canal 26.


