Un estudio publicado en Nature Astronomy y liderado por la Universidad de Rochester plantea que océanos de roca fundida en el interior de supertierras podrían generar campos magnéticos capaces de proteger atmósferas y favorecer condiciones para la vida.
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En los rincones más remotos del cosmos, donde la radiación estelar suele condenar a los planetas rocosos a perder su atmósfera, una nueva investigación abre una puerta inesperada a la habitabilidad. Científicos de la Universidad de Rochester propusieron que los llamados océanos de magma —vastas capas de roca fundida ubicadas en la base del manto— podrían ser capaces de generar campos magnéticos estables en supertierras, protegiendo estos mundos de la radiación cósmica más letal.
El trabajo, publicado en la revista Nature Astronomy, se centra en las supertierras, exoplanetas más grandes que la Tierra pero más pequeños que Neptuno, que representan la clase de planetas más común detectada hasta ahora en la Vía Láctea. A diferencia de nuestro planeta, muchas de estas supertierras podrían no contar con un núcleo metálico activo capaz de producir un campo magnético mediante los mecanismos tradicionales.
Según explicó la profesora asociada Miki Nakajima, integrante del equipo de investigación, algunas supertierras podrían tener núcleos completamente sólidos o totalmente líquidos, lo que impediría la formación de un campo magnético como el terrestre. En ese contexto, la existencia de un océano basal de magma adquiere un rol central. Bajo presiones extremas, la roca fundida se vuelve eléctricamente conductora, condición clave para sostener un campo magnético.
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Los experimentos realizados en el Laboratorio de Energética Láser de la Universidad de Rochester recrearon las condiciones extremas del interior de estos planetas. Los resultados indicaron que la conductividad eléctrica del magma profundo permitiría la generación de campos magnéticos potentes y duraderos, incluso más persistentes que el de la Tierra, con una vida útil de miles de millones de años.
El campo magnético es considerado uno de los factores esenciales para la habitabilidad, ya que actúa como un escudo frente al viento estelar y la radiación cósmica. Sin esta protección, la atmósfera puede erosionarse con rapidez, como ocurrió en Marte. La posibilidad de que los océanos de magma cumplan esta función amplía de forma significativa los criterios actuales para evaluar qué exoplanetas podrían albergar vida.
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El estudio también sugiere que la Tierra, poco después de su formación, habría tenido un océano basal de magma, aunque de menor duración que en las supertierras, debido a su menor tamaño y presión interna. En planetas más masivos, estas capas de roca fundida podrían mantenerse activas durante períodos mucho más prolongados.
Los investigadores esperan que el avance de las técnicas de observación permita en el futuro detectar directamente campos magnéticos en exoplanetas. De confirmarse, la hipótesis de los océanos de magma como generadores de escudos planetarios podría marcar un cambio profundo en la búsqueda de mundos potencialmente habitables fuera del sistema solar.
Fuente y foto: Infobae


