Pakistán y Afganistán protagonizaron este domingo (15 de marzo de 2026) una nueva escalada militar en la frontera que comparten. Las Fuerzas Armadas paquistaníes realizaron bombardeos sobre supuestas bases insurgentes del Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP) y otras instalaciones en Kandahar, sur de Afganistán, en el marco de la denominada “Operación Furia por la Verdad”.
Según el comunicado oficial de Pakistán, los ataques destruyeron “escondites terroristas de los talibanes afganos y de Fitna al-Khawarij”, así como un túnel que albergaba equipos técnicos de los insurgentes. Habitantes de la ciudad informaron haber visto aeronaves militares sobrevolando la zona, seguidas de explosiones y columnas de fuego. Kandahar es considerada un centro estratégico, donde se encuentra recluido el líder supremo talibán, Haibatula Ajundzada.
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En respuesta, Afganistán lanzó ataques de artillería sobre territorio paquistaní, según reportes de medios locales y fuentes militares. La reacción afgana refleja la creciente tensión y el riesgo de que el conflicto se amplíe más allá de los enclaves insurgentes.
La escalada ocurre por segunda semana consecutiva, generando preocupación internacional debido a la proximidad de ambas naciones y la presencia de diversos grupos radicales en la región, lo que aumenta la posibilidad de un conflicto más amplio que afecte la seguridad del sur de Asia.
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Analistas señalan que la situación evidencia la fragilidad del control en las áreas fronterizas y la complejidad de la lucha contra los grupos insurgentes, donde cualquier acción militar puede generar represalias inmediatas y prolongar la inestabilidad.
Fuente: DW.


