El Frente de Guerra Occidental del Ejército de Liberación Nacional (ELN) declaró este viernes un “paro armado” de 72 horas en el departamento colombiano de Chocó.
La medida afecta directamente a la movilidad en el río Baudó y zonas aledañas, en una escalada de violencia por el control territorial frente al Clan del Golfo, la principal organización criminal del país.
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En un comunicado difundido por el grupo insurgente, se advirtió que queda «prohibido cualquier tipo de movilidad» hasta la medianoche del 5 de mayo. La decisión fue tomada, según el ELN, “para evitar afectaciones a la población civil” en el marco de los operativos militares y enfrentamientos que mantienen con su grupo rival en la región.
El anuncio se produjo días después de un cruce armado entre ambas organizaciones, que habría dejado un saldo de tres muertos y tres heridos dentro del Clan del Golfo. Aunque no hay cifras oficiales confirmadas por el Gobierno, organizaciones civiles alertan sobre la creciente vulnerabilidad de las comunidades afrodescendientes e indígenas que habitan en la zona.
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Este tipo de paros armados suelen implicar restricciones severas: prohibición del transporte, cierre de comercios y amenazas directas a quienes desobedezcan las órdenes. En muchos casos, estos paros han derivado en agresiones físicas, secuestros e incluso asesinatos, según antecedentes recientes en otras regiones del país.
El recrudecimiento del conflicto armado se extiende más allá del Chocó. En lo que va del año, al menos 29 policías y militares han sido asesinados en distintas zonas de Colombia, reflejando un preocupante repunte de la violencia en un país que aún busca consolidar la paz tras décadas de guerra interna.
Fuente: DW.
Foto: Raul Arboleda/AFP/Getty Images.


