Cada año, miles de personas emprenden el camino hacia la Basílica de Nuestra Señora de Luján para participar de una de las expresiones de religiosidad popular más importantes de la Argentina. La Peregrinación Juvenil a Luján reúne a fieles que recorren a pie casi 60 kilómetros desde Liniers hasta el santuario, en una jornada atravesada por la fe, las promesas y las historias personales.
La pregunta sobre por qué alguien decide caminar durante horas puede tener respuestas diferentes. Para algunos peregrinos representa el cumplimiento de una promesa, mientras que para otros constituye una forma de oración, agradecimiento o pedido ante la Virgen de Luján. También hay quienes participan por tradición familiar o acompañan a amigos y grupos de parroquias.
La peregrinación no se reduce únicamente al esfuerzo físico. El recorrido funciona para muchos fieles como un momento de encuentro personal y comunitario, en el que el cansancio, las pausas y los kilómetros forman parte de una experiencia religiosa. La llegada a la Basílica representa el final de ese camino y el encuentro con la imagen de la Virgen que es venerada en el santuario.
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Una de las historias que refleja ese vínculo es la de José Luis, quien comenzó a peregrinar en 1989, cuando tenía 18 años. Según contó, durante sus primeros años caminaba acompañado por amigos de la parroquia y diferentes motivos personales lo llevaron a mantener la tradición con el paso del tiempo.
En 2004, ya casado, José Luis y tres amigos decidieron realizar una promesa vinculada con el deseo de formar una familia. “Ofrecimos a la Virgen nuestro caminar para que se logre el embarazo”, relató. En mayo de 2005 nacieron sus trillizos, una experiencia que él vinculó directamente con aquella promesa y que reforzó su relación con la peregrinación.
La tradición continúa y cada edición suma nuevos peregrinos a un recorrido que combina devoción, esfuerzo físico y encuentro comunitario. En 2026, la 52ª Peregrinación Juvenil se realiza este sábado 3 y domingo 4 de octubre bajo el lema “Madre, en tu abrazo nos reconocemos hermanos”, con una convocatoria estimada de más de un millón de personas y más de 60 puestos sanitarios distribuidos a lo largo del trayecto.


