Un tribunal de Japón condenó este miércoles a cadena perpetua a Tetsuya Yamagami, el hombre que asesinó a tiros al ex primer ministro Shinzo Abe el 8 de julio de 2022. El fallo fue dictado en la ciudad de Nara por el juez Shinichi Tanaka y puso fin a un proceso judicial seguido con atención internacional por tratarse de uno de los hechos más impactantes de la historia política reciente del país asiático.
Yamagami, de 45 años, se había declarado culpable de los cargos principales al inicio del juicio, celebrado a fines de 2025. El ataque ocurrió a plena luz del día durante un acto electoral, cuando Abe pronunciaba un discurso de campaña. El exmandatario murió poco después como consecuencia de las heridas, en un episodio que conmocionó a Japón y al mundo.
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Según la investigación judicial, el crimen estuvo motivado por el resentimiento del acusado hacia la Iglesia de la Unificación, también conocida como “secta Moon”. Yamagami sostuvo que su madre fue captada por esa organización religiosa y que las donaciones realizadas llevaron a su familia a la ruina económica. El atacante responsabilizó a Abe por sus supuestos vínculos con el grupo.
El asesinato destapó además un escándalo político de gran alcance, al revelarse la relación de algunos miembros del gobernante Partido Liberal Democrático con la Iglesia de la Unificación. Diversas teorías señalaron que la llegada y expansión del grupo en Japón habría sido facilitada décadas atrás por Nobuo Kishi, abuelo de Shinzo Abe, lo que profundizó la controversia pública.
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Tras el magnicidio, el entonces primer ministro Fumio Kishida impulsó una investigación oficial sobre las actividades de la organización religiosa. Como resultado, el Gobierno solicitó quitarle beneficios fiscales y, en marzo pasado, un tribunal ordenó su disolución como entidad religiosa, aunque la medida fue apelada. El caso marcó un antes y un después en el debate sobre la relación entre política, religión y control estatal en Japón.
Fuente: DW.


