En medio de protestas encabezadas por la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) y organizaciones como Libres del Sur, el Gobierno ratificó este martes que no abrirá ningún canal de diálogo con los movimientos sociales.
La decisión se mantiene firme pese a la convocatoria de asambleas, cortes y ollas populares en el área metropolitana de Buenos Aires y otras provincias, previstas hasta el 7 de abril. “Con los movimientos sociales no tenemos nada que hablar”, señalaron desde la Casa Rosada.
El origen del conflicto es la baja de más de 900 mil salarios sociales, medida implementada por el ministerio de Capital Humano, encabezado por Sandra Pettovello. Los beneficiarios dejarán de percibir $78.000, afectando a los sectores más vulnerables del país.
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Johana Duarte, secretaria gremial de la UTEP, calificó la medida como “un ataque directo a los trabajadores humildes y a la economía local”, y aseguró que la reducción impactará en los comercios barriales, donde los trabajadores solían destinar sus ingresos.
Este martes, la UTEP también organizó una marcha frente al country Indio Cuá, propiedad del jefe de Gabinete Manuel Adorni, generando molestias entre los vecinos del barrio privado que compartieron sus quejas en grupos internos de mensajería.
Las organizaciones sociales prometen continuar con sus medidas de fuerza en todo el país, mientras el Gobierno mantiene su postura inamovible, consolidando un clima de tensión creciente entre el oficialismo y los movimientos populares.
FUENTE: NA.
IMÁGEN: NA.


