El fiscal Martín López Perrando solicitó que el acusado declare por “encubrimiento agravado” y “supresión de evidencia” en la causa que investiga el asesinato del joven desaparecido en 1984.
El fiscal Martín López Perrando, titular de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°61, pidió que un hombre de 58 años —excompañero de colegio de Diego “el Gaita” Fernández Lima— sea indagado por “encubrimiento agravado” y “supresión de evidencia”, luego de que en su vivienda del barrio porteño de Coghlan fueran hallados, en mayo pasado, los restos del adolescente desaparecido el 26 de julio de 1984.
El pedido fue presentado ante el juez Alejandro Litvack, a cargo del Juzgado Nacional en lo Criminal N°56, y se fundamenta en que el acusado “buscó silenciar el crimen de Diego Fernández” y “practicó diversas maniobras tendientes a encubrir la averiguación de la verdad”, según el dictamen firmado por López Perrando y el secretario Leandro Alonso.
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El fiscal sostuvo que, aunque no se pudo determinar quién cometió el homicidio, sí se comprobó que la víctima fue asesinada y ocultada en la propiedad donde vivía el imputado. Añadió que, desde el momento en que se hallaron los restos óseos, el acusado habría intentado desviar la investigación, aportando versiones falsas y mostrando preocupación por que la verdad saliera a la luz.
Entre esas maniobras, mencionó que el sospechoso pidió a los obreros que no cortaran un árbol cercano a la medianera que dividía su terreno del lindero, desde donde se produjo el desmoronamiento que reveló la fosa. También habría ensayado explicaciones sobre cómo los restos llegaron allí, desde historias sobre un cementerio hasta la hipótesis de tierra traída de otro lugar.
La investigación determinó que el acusado y la víctima se conocían y compartían afición por las motos, y que el imputado conocía la existencia del cadáver en el fondo de su casa. “Tal actitud omisiva, unida a manifestaciones evasivas y contradictorias, sumadas a las maniobras de ocultamiento realizadas, constituyen indicios claros de voluntad de entorpecer la investigación”, señaló el fiscal.
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El caso y el hallazgo
Diego Fernández Lima tenía 16 años cuando desapareció en julio de 1984. Ese día regresó del colegio, almorzó con su madre y salió a visitar a un amigo. Fue visto por última vez en Villa Urquiza y nunca llegó a destino. Su familia inició una búsqueda que se prolongó durante décadas.
El 20 de mayo de 2025, obreros que levantaban una pared medianera en una propiedad lindera al domicilio del imputado hallaron restos humanos. El Equipo Argentino de Antropología Forense determinó que correspondían a un joven asesinado de una puñalada en el tórax y enterrado a 80 centímetros de profundidad, junto a objetos personales y prendas que situaban el hecho en los años ’80.
La comparación genética con la madre de Fernández Lima, de 87 años, confirmó la identidad del adolescente, cerrando una incógnita de más de cuatro décadas.



