Las autoridades chinas informaron que, al cierre de 2024, la población del país se redujo a 1.408 millones, un descenso frente a los 1.410 millones registrados en 2023. Este es el tercer año consecutivo en que la nación asiática experimenta una caída demográfica, marcando un cambio drástico tras décadas de crecimiento poblacional.
China enfrenta un desafío crítico de envejecimiento demográfico. Según proyecciones del grupo Economist Intelligence Unit, casi un tercio de la población china será mayor de 60 años para 2035. Esta transición demográfica añade presión a los sistemas de pensiones y salud pública del país.
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En respuesta, las autoridades han implementado medidas para fomentar la natalidad. Desde 2021, las familias pueden tener hasta tres hijos, dejando atrás la estricta política de un solo hijo vigente desde los años 80. Sin embargo, estas iniciativas no han logrado revertir el declive poblacional.
Entre las razones atribuidas a la baja natalidad destacan el elevado coste de vida y el aumento de mujeres que priorizan su educación superior y participación en el mercado laboral. Estos factores han dificultado el crecimiento poblacional, base histórica del desarrollo económico chino.
Para enfrentar el envejecimiento de su población, el gobierno anunció en septiembre que, a partir del 1 de enero de 2025, aumentará gradualmente la edad de jubilación, una de las más bajas del mundo. Este cambio busca aliviar la presión sobre el sistema de pensiones.
Fuente: DW.
Imagen: Anagha Nair/DW.


