En una serie de operativos coordinados, la Policía Federal Argentina, bajo la órbita del Ministerio de Seguridad de la Nación, desarticuló una estructura narcocriminal que operaba en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y distintos puntos del conurbano bonaerense, con epicentro en el barrio Rodrigo Bueno.
La investigación se inició en mayo de 2024 tras un procedimiento en Villa Crespo, cuando efectivos de la Policía de la Ciudad detuvieron a una mujer que transportaba dos kilos de cocaína. El análisis de sus dispositivos móviles permitió reconstruir la red de contactos y avanzar sobre la organización.
La causa quedó en manos de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional Federal Nº 5, a cargo del fiscal Franco Picardi, con intervención del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal Nº 12, encabezado por el juez Julián Ercolini, que ordenó profundizar las tareas de inteligencia y seguimiento.
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Con el avance de la investigación, se logró determinar el funcionamiento de la banda, que operaba con proveedores, distribuidores y puntos de venta minorista en distintos barrios porteños como Palermo, Flores y Floresta, además de conexiones en el conurbano bonaerense.
Uno de los focos principales estaba en el barrio Rodrigo Bueno, donde una pareja era señalada como pieza clave en la logística de distribución y abastecimiento de droga. También se detectaron maniobras de lavado a través de una agencia financiera en Nueva Pompeya.
Finalmente, tras 20 allanamientos simultáneos en CABA y el conurbano, las fuerzas federales detuvieron a siete personas y secuestraron 77 kilos de cocaína, marihuana, equipos de producción y elementos de fraccionamiento. En una de las “cocinas” se hallaron moldes con figuras de delfines, caballos, pistolas y coronas utilizados como sellos identificatorios del cargamento.




