Varsovia fue escenario de un domingo cargado de tensión política y movilización ciudadana. A tan solo una semana de las elecciones presidenciales, decenas de miles de personas salieron a las calles para respaldar a los principales candidatos que se disputan la conducción del país.
Las marchas rivales reflejan el clima de polarización que atraviesa Polonia en un momento crucial de su historia democrática.
MIRÁ TAMBIÉN | España impulsa el embargo de armas a Israel en una cumbre clave
El primer ministro Donald Tusk encabezó una masiva concentración a favor de Rafal Trzaskowski, el actual alcalde liberal de la capital y principal aspirante de la coalición oficialista para reemplazar al presidente saliente, Andrzej Duda. “Toda Polonia nos mira. Toda Europa nos mira. El mundo entero nos mira”, expresó Trzaskowski ante una multitud que agitaba banderas polacas y de la Unión Europea.
Tusk llegó al poder en 2023 con una alianza heterogénea de partidos de centro e izquierda, bajo la promesa de revertir las reformas impulsadas por el partido nacionalista Ley y Justicia. Estas reformas, especialmente en el poder judicial, han sido fuertemente cuestionadas por la Unión Europea por considerarlas antidemocráticas y contrarias a los derechos civiles fundamentales.
MIRÁ TAMBIÉN | Sheinbaum rechaza impuesto de EE.UU. a remesas
Mientras tanto, el campo conservador también organizó sus propias movilizaciones para respaldar el legado de Duda y oponerse a lo que denominan una “pérdida de soberanía nacional”. La pugna entre ambas visiones de país se ha trasladado al espacio público, y las elecciones del próximo domingo definirán mucho más que un nuevo presidente: serán un referéndum sobre el rumbo de Polonia.
Con una ciudadanía cada vez más activa, los comicios se perfilan como los más reñidos en años recientes. Europa observa con atención lo que suceda en este país clave del bloque, mientras la sociedad polaca demuestra que, más allá de las urnas, también quiere hacerse oír en las calles.
Fuente: Reuters.
Foto: Euronews.


