Foto de archivo.
El geólogo José Paredes habló con Radio 3 y alertó sobre los efectos de un invierno seco en la Cordillera y llamó a reforzar el control del uso del agua en la cuenca del río Senguer.
El geólogo de Comodoro Rivadavia, José Paredes, advirtió sobre el bajo nivel de nieve acumulada en la cordillera chubutense y sus posibles consecuencias para el suministro de agua durante la próxima temporada estival.
Al dialogar con Radio 3, Paredes explicó que, al haber poca disponibilidad de nieve, es probable que los ríos no aumenten su caudal en primavera como suele suceder. “Eso no va a estar tan asegurado”, remarcó.
Según indicó, los patrones de deshielo en la región han cambiado desde el año 2000. El deshielo se produce más temprano, lo que reduce el tiempo de acumulación de nieve. En lugar de nevar, muchas veces llueve, y eso impide la reserva de agua en las zonas altas.
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Paredes también destacó que si no se revierte la situación en agosto, podrían darse restricciones más severas en verano. “Lo que está ocurriendo en la cuenca del Senger no es lo que debería pasar en esta época”, afirmó. El especialista advirtió que, en contextos de escasez, los usuarios tienden a retener el agua disponible. Por eso, consideró esencial que el Estado intervenga para regular el uso del recurso, especialmente en lo que respecta al riego y al consumo humano.
Aunque en la costa ha llovido más de lo habitual, la verdadera preocupación está en la cordillera. Allí es donde se origina el mayor volumen de agua para ríos clave como el Senger, fundamental para varias comunidades de Chubut.
Paredes concluyó que es urgente monitorear la evolución climática en agosto y tomar decisiones responsables en torno al manejo hídrico. De lo contrario, el verano podría traer complicaciones mayores de las habituales en materia de abastecimiento.


