Cada 4 de agosto se celebra en Argentina el Día del Panadero, en homenaje a la fundación de la Sociedad Cosmopolita de Resistencia y Colocación de Obreros Panaderos, el primer sindicato que organizó a los trabajadores del rubro en el país. Fue creado en 1887 por los italianos Ettore Mattei y Errico Malatesta, ambos de ideología anarquista, con el objetivo de mejorar las duras condiciones laborales que enfrentaban los panaderos.
En ese entonces, las jornadas superaban las 10 horas diarias y los sueldos eran muy bajos. Frente a este escenario, los líderes impulsaron huelgas, paros y campañas de concientización. Incluso publicaron un periódico sindical, El obrero panadero, entre 1894 y 1930. La lucha del gremio fue tan significativa que en 1957 se instituyó esta fecha como reconocimiento oficial.
MIRÁ TAMBIÉN | Por qué te despertás a la madrugada una y otra vez
Uno de los legados más curiosos de esa militancia es la forma en que nombraron a las facturas. Muchos de los nombres que hoy vemos en las panaderías —como “vigilantes” o “cañoncitos”— fueron ideados como críticas simbólicas a sectores de poder como la Iglesia, el Ejército y la Policía.
Así nacieron nombres como:
-
Sacramentos, en protesta contra el orden religioso.
-
Bolas de fraile o suspiros de monja, en tono irónico hacia los religiosos.
-
Bombas y cañoncitos, en burla al Ejército.
-
Vigilantes, por su parecido con los bastones policiales.
-
Cremonas, cuyo diseño remite a la letra A del anarquismo.
MIRÁ TAMBIÉN | Se estrenó «Sunset Boulevard», una colección única de Elvis Presley en estudio
Hoy existen diversas agrupaciones sindicales que continúan la tarea de representar al sector, como FAUPPA y FAIPA. Pero aquel primer paso dado por Mattei y Malatesta sigue vigente en cada factura que se amasa y se comparte.
Fuente: La Nación.
Imagen: el Diario AR.


